Vida en Cristo – El papa Francisco y nuestra madre tierra

Padre James Flynn

 

por Padre James Flynn

Seres humanos en huidas, caravanas de gente en peligro, gente cruzando los mares en barcas frágiles, la degradación ambiental, corrupción, narcotráfico, incendios forestales, tierra seca, diluvios, huracanes fuertes, carbón en la atmósfera, conferencias internacionales acerca del ambiente, mucha indiferencia de parte de unos lideres. La lista sigue desafortunadamente. Es evidente que nuestra madre tierra está en trauma.

El papa Francisco es un pastor muy conciente de lo que está pasando en nuestra madre tierra. El 24 de mayo de 2015, el Domingo de Pentecostés, el papa Francisco envío a todo el mundo una carta que se llama “encíclica”. Este documento oficial se titula Sobre el cuidado de nuestra casa común.
A través de su carta, el papa Francisco frecuentemente recuerda a todo el mundo que todos los habitantes de la tierra son responsables por el cuidado de nuestra casa común.

Al comenzar su carta, el papa Francisco ofreció a todo el mundo las palabras de San Francisco de Asís en su cántico famoso: «En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos. “Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba”» #1.

A pesar de estas bellas palabras al leer la encíclica no hay duda de que nuestro papa está muy preocupado. Ha visto los sufrimientos de nuestra madre tierra y los de tantos habitantes. Él escribió: “Esta hermana, nuestra casa común, clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a explotarla” #2.

Según la enseñanza del papa, nuestra tierra, nuestra casa común, es sagrada. Esta sagrada tierra es el vientre del cual todo en la tierra ha nacido. Para enfatizar esta visión de nuestra madre tierra el papa Francisco nos ofrece las palabras del patriarca Bartolomé de Constantinopla: “Es nuestra humilde convicción que lo divino y lo humano se encuentran en el más pequeño detalle contenido en los vestidos sin costuras de la creación de Dios, hasta en el último grano de polvo de nuestro planeta” #9. Este patriarca refleja las palabras de San Francisco de Asís.

En un canto muy familiar con palabras tan bellas acerca de nuestra casa común el papa Francisco escribió: “San Francisco, fiel a la Escritura, nos propone reconocer la naturaleza como un espléndido libro en el cual Dios nos habla y nos refleja algo de su hermosura y bondad” #12.

“Un espléndido libro”: que importantes y bellas estas palabras. Todos consideran nuestra Biblia como un “espléndido libro”, de hecho, un libro sagrado. ¿Qué cristiano maltrataría una Biblia? Pero el papa Francisco advirtió que muchos que no maltratan la sagrada Biblia maltratan la sagrada tierra, “espléndido libro”. “La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez mas en un inmenso depósito de porquería” #21.

También el papa Francisco señaló que todo en nuestra casa común depende de todas las demás cosas creadas. Escribió: “Todo está conectado, y eso nos invita a madurar una espiritualidad de la solidaridad global que brota del misterio de la Trinidad” #240.

Al final de la encíclica, el papa Francisco, como un latino, nos recuerda del papel de María, madre de Jesús, en donde indica: “María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido. Así como lloró con el corazón traspasado la muerte de Jesús, ahora se compadece del sufrimiento de los pobres crucificados y de las criaturas de este mundo arrasadas por el poder humano” #241.

¡Cuántas veces oramos “Dios te salve, María… Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”

¡María cuida a su hijo muy herido, bendito fruto de su vientre!

¡Qué María cuide de nosotros, benditos frutos del vientre de nuestra madre tierra, nuestra casa común!

El padre James Flynn es un sacerdote retirado de la Arquidiócesis de Louisville.

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