Consuela a Mi Gente — El Mes del Respeto por la Vida es un momento para la reflexión y la acción

Archbishop Shelton J. Fabre

Octubre es reconocido anualmente en la Iglesia como el Mes de Respeto por la Vida. El Programa Respetemos la Vida es una importante iniciativa de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB). A lo largo de cada año, pero especialmente durante el mes de octubre, la Iglesia nos llama a una mayor y particular reflexión y acción hacia el respeto de la santidad y dignidad de toda vida humana.

El programa Respetemos la Vida de la USCCB cada año nos recuerda a todos que todas y cada una de las personas, independientemente de las circunstancias de sus vidas, tienen un valor inestimable. Cada uno de nosotros fue creado a imagen y semejanza de Dios, y por lo tanto cada uno posee una dignidad intrínseca. Cada uno de nosotros estamos llamados a un destino eterno con Dios.

Todos estamos invitados de manera enfocada y realzada durante octubre a reflexionar y agradecer a Dios por el maravilloso regalo de la vida humana, y también a renovar nuestra dedicación para promover la causa del respeto por la vida a través de nuestra oración, palabras y acciones constructivas. Así como estamos agradecidos y conmovidos por la misericordia de Dios al soplar en nosotros el don de la vida humana, estamos llamados a mostrar esta misma misericordia a los demás y a respetar y estar agradecidos por el don de la vida humana que Dios misericordiosamente ha infundido en cada persona humana.

Los múltiples ataques contra la vida humana continúan manifestándose en nuestra sociedad. La lista de ataques contra la santidad de la vida humana se lee como una letanía de muerte y destrucción en una cultura de muerte: aborto, eutanasia, pena capital, racismo, investigación con células madre embrionarias, suicidio asistido, por nombrar solo algunos.

Con todos estos y tantos otros ataques en curso contra la vida que surgen todo el tiempo, podemos ver claramente por qué la Iglesia durante el mes de octubre nos invita a orar, reflexionar y trabajar para poner fin a todos los ataques contra la santidad de la vida humana. Toda vida humana es sagrada desde el primer momento de la concepción hasta el momento de la muerte natural, y habiendo recibido la misericordia de Dios todos debemos respetar toda vida humana.

Este año ha traído consigo un enorme cambio en el panorama político y legal en torno al atentado contra la vida que es el aborto. La decisión histórica de Dobbs en junio ha devuelto el problema a cada estado. Junto con mis hermanos obispos de Kentucky, hemos abordado este asunto y continuaremos haciéndolo.

En Kentucky este año, hay una iniciativa de votación el 8 de noviembre para una enmienda propuesta a la Constitución de Kentucky (Enmienda #2) que establecería, clara e inequívocamente, que no existe el derecho al aborto, ya sea explícita o implícitamente, contenida en la constitución de Kentucky, ni existe ningún derecho contenido para permitir que el gobierno financíe dichos procedimientos.

Esta es una oportunidad decisiva para que la gente de Kentucky codifique lo que los católicos ya apreciamos: el principio de que toda vida tiene dignidad, santidad y valor inherentes, independientemente de su estado de desarrollo, y por lo tanto se le debe permitir el derecho a vivir.

Como tantas veces ha sido el caso en el pasado, ahora es el momento de hablar y trabajar en defensa del mayor de los muchos dones de Dios, el don de la vida, mientras buscamos codificar en la Constitución de Kentucky que no existe el derecho al aborto. Les pido que voten sí por la Enmienda #2 en noviembre. Continúen trabajando y orando por el éxito de esta enmienda en noviembre… y que Dios continúe bendiciéndonos a todos mientras trabajamos para lograr su Reino.

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