Vida en Cristo — Una Reflexión sobre María por la Fiesta de la Virgen de Guadalupe

Eva Gonzalez

El 1 de mayo de este año, se realizó la renovación de la consagración de los Estados Unidos de América a la Bienaventurada Virgen María. Esto sucedió durante un tiempo de angustia por el cual aún estamos pasando. ¿Cómo podemos continuar nuestra jornada con todo lo que estamos viviendo hoy en día?

Al confiarnos a María, ella escucha nuestras súplicas y consuela nuestros corazones, como cuando decimos el Salve Regina: “a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea pues señora abogada nuestra, vuelve a nosotros, esos tus ojos misericordiosos”.

María es la Madre de Dios y madre de toda la humanidad que nos cubrirá bajo su sagrado manto para protegernos. Al hacerlo así, experimentaremos su ternura y amor maternal. Solo es que se lo pidamos y que tengamos fe, ella responderá, así como la Virgen de Guadalupe le dijo a Juan Diego: “¿No estoy aquí yo, que soy tu madre?” (Nican Mopohua, 119) ¿Qué nos hace diferentes de él? Nosotros también somos sus hijos, y ella está esperando que nos acerquemos más y profundicemos nuestra relación con ella mientras nos conduce a Jesucristo, su hijo amado.

Confiemos y no tengamos miedo de decir “sí” así como la Virgen lo hizo al pronunciar su “fíat” cuando el ángel Gabriel la visitó. Abramos ampliamente la puerta para que ella entre en nuestras vidas y caminemos tomados de su mano. Podemos estar seguros de que ella nos guiará por la senda correcta que Jesucristo, nuestro Señor, quiere que sigamos para que así, nosotros también proclamemos la grandeza del Señor en cada paso que demos con alegría.

Acompáñenos para la celebración virtual de la Fiesta de la Virgen de Guadalupe el 12 de diciembre a las 10:00 a.m., el arzobispo Kurtz presidirá la Misa en la Catedral de la Asunción. Vaya al siguiente enlace https://www.archlou.org/our-lady-of-guadalupe-mass/

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