Esperanza en El Señor — Viaje a Cracovia

Archbishop Joseph E. Kurtz

Archbishop Joseph E. Kurtz

Estoy cerca de dejar Polonia para estar en lo que el escritor George Weigel llama “the crossroads of Eastern Europe”. Hay una gloriosa y profunda historia de la ciudad de Cracovia y los eventos del último siglo han añadido a esta rica historia.

Al asistir a la Jornada Mundial de la Juventud del 26 al 31 de julio, espero visitar el lugar del nacimiento de San Juan Pablo II, quien hizo de Cracovia un centro de atención del mundo cuando se hizo Papa. Su visita pastoral a Polonia fue muy útil en la caída de la Cortina de Hierro. Seguramente San Juan Pablo es una inspiración para todos nosotros pero más especialmente para los jóvenes, quienes se reunirían en miles de todo el mundo para ser inspirados con nuevas esperanzas al buscar vivir una fe vibrante al seguir a Jesucristo en y a través de la Iglesia Católica.

También espero visitar la terrible escena de Auschwitz donde miles y miles de vidas inocentes fueron arrebatadas. Aquí es el lugar donde tantos hermanos judíos encontraron su muerte y en donde católicos se unieron a una protesta heroica, muchos también perdieron sus vidas.

Uno de estos católicos es San Maximiliano Kolbe. El padre Kolbe, periodista, vivió una vida espiritual tranquila. Como muchos santos, él no buscaba el heroísmo pero simplemente trató cada día de caminar humildemente con su salvador Jesucristo, permitiendo su comportamiento y sus palabras de ser conforme a la santa imagen de Cristo. Este pasado mes de junio marcó el 75 aniversario del día fatídico que dio testimonio del padre Kolbe de dar un paso adelante y ofrecerse como voluntario de dar su propia vida para salvar la vida de un hombre casado que iba a ser ejecutado por los opresores Nazis. Sería bueno estar cerca de la senda que cada uno de estos héroes caminó y ser inspirados más profundamente de seguir a Jesús.

En los Estados Unidos, tendemos a pensar de los “jovenes” como adolescentes, pero la mayoría de aquellos que asisten a este evento realmente son jóvenes adultos. Espero con interés comenzar con ellos los próximos seis días y sentirme privilegiado de que se me pidió ser uno de los catequistas.

Los catequistas son invitados a ofrecer tres lecciones catequéticas para encender el diálogo entre aquellos que asisten. También celebraré la Santa Misa con ellos en esos tres días sucesivos. Los temas de las tres enseñanzas serán sobre el Año de la Misericordia” el gran regalo de la Misericordia, la invitación a permitir la misericordia de Dios de entrar en cada uno de nuestros corazones y el llamado a compartir el regalo de la misericordia con aquellas personas a nuestro alrededor, especialmente aquellas más necesitadas del toque de la misericordia de Dios.

El realce de la semana será la presencia del papa Francisco. Es inspirador cómo su ministerio así como nuestro Santo Padre lo ha manifestado,  lo primordial de la misericordia en el mensaje y gracia de Jesucristo. No puedo esperar más para ser inspirado por sus palabras y que mi corazón sea renovado, como así mismo los jóvenes que están en Cracovia buscando seguir la senda de Jesús.

En el entorno de un mundo rodeado por violencia y desaliento, necesitamos estos signos claros y faros de esperanza. Necesitamos figuras heroicas que tengan la capacidad de mover nuestros corazones e inspirar el amor sacrificial que es generoso y alegre.

Las buenas noticias sobre los medios de comunicación hoy en día es que virtualmente cada persona puede participar en la Jornada Mundial de la Juventud. Por medio de la televisión y otros medios, a través del periódico The Record y otros periódicos y por conversaciones con personas afines, espero reunirme en oración y solidaridad con ustedes y con todos por todo el mundo que se unen al papa Francisco en celebrar el Jubileo de la Misericordia en Cracovia.

ARZOBISPO JOSEPH E. KURTZ

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