Mensaje de Navidad del Arzobispo: Canta durante la Navidad

Mary and the Christ Child are depicted in this 17th-century painting by Giovanni Battista Salvi. The feast of the Nativity of Christ, a holy day of obligation, is celebrated Dec. 25. (CNS/Bridgeman Images)

Mary and the Christ Child are depicted in this 17th-century painting by Giovanni Battista Salvi. The feast of the Nativity of Christ, a holy day of obligation, is celebrated Dec. 25. (CNS/Bridgeman Images)

Durante esta temporada, me gusta escuchar a la estación especial en Sirius Satellite Radio que transmite música navideña todo el día. Algunos me han dicho que la música levanta el ánimo y ciertamente he experimentado esto, especialmente cuando me sorprendo cantando o tarareando.

Pero esta música ¿da un levantamiento artificial de mi estado de ánimo de las realidades monótonas de la vida cotidiana, o apunta hacia algo más profundo?

Creo que nos señala más profundamente. El cantar de hecho descubre una verdad profunda y nos motiva a ser testigos a esa verdad. No es solo un bonito sueño del día considerar las imágenes evocadas por estas canciones: las imágenes de luz y obscuridad, la quietud, los ángeles, el aviso a los pastores de no tener miedo… o inclusive los animales en el pesebre. Estos himnos me recuerdan las profecías a través del Antiguo Testamento, especialmente en Isaías, de alegría y exaltación que vendrá del nacimiento del Salvador por quien hemos anhelado por siglos.

Por ello, cuando me encuentro cantando solo, me doy cuenta que es la gracia de Dios que está creando ese deseo de ofrecer alabanza. Es descubrir el misterio de la salvación que es mi deseo más profundo: estar con Dios, estar en paz unos con otros en el mundo, y estar en paz con mi alma – de ser íntegro, shalom.

Durante esos días en que su querida mamá Mónica oró fervientemente de que él se convertiría en un seguidor de Jesús (la manera en que muchos padres de familia oran para que sus hijos o hijas regresen a su fe), San Agustín fue conmovido por cantar. En sus Confesiones”, Libro IX:6, el relata viniendo de la Catedral de Milán a escuchar al santo obispo Ambrosio predicar y cómo él se impresionó por su cantar: “¡Cómo lloré durante tus himnos y cantos! yo estuve profundamente conmovido por la música de los dulces cantos de tu Iglesia. Los sonidos fluían por mis oídos y la verdad era destilada en mi corazón. Esto causó los sentimientos de devoción a desbordarse. Lágrimas corrieron y era bueno para mí tener esa experiencia.

Este cantar tuvo un profundo efecto en San Agustín. Su humor fue levantado — podemos decir transformado — y la verdad del mensaje permeó su corazón y el alma. Cuando cantamos himnos de Navidad, hacemos lo mismo. Un salvador ha nacido, Cristo nuestro Señor. El trae amor y paz. Él nos muestra el camino a una vida de verdad y amor, Él nos da el poder de vivir de esa manera, y Él nos ama tanto que hasta el sufrimiento y la muerte no lo detuvieron. El Día de Navidad, recordamos Su humilde nacimiento, entre los pastores y los animales, con los reyes magos en camino a adorarlo, y con los ángeles cantando: “Gloria a Dios y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”.

No es extraño que se nos haya dicho que por cantar “rezamos doble”. Cantar es bueno para el alma.

Levanta nuestros ánimos, pero además imprime en nuestros corazones y almas las buenas nuevas de nuestra fe al dar testimonio a la alegría que un Salvador ha nacido.

Les deseo a todos ustedes ¡una bendecida Navidad y llena de paz 2017!

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