CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — La Palabra de Dios no está “fosilizada”, sino que se desarrolla y crece en la tradición, afirmó el Papa León XIV.
El depósito de la fe de la Iglesia, que contiene “la totalidad de nuestra fe –doctrina, culto, moralidad, etc.– no es estático, sino dinámico, ya que se desarrolla y es comprendido más profundamente por la Iglesia a lo largo de los siglos bajo la guía del Espíritu Santo”, dijo el Papa durante los comentarios en inglés de su audiencia general el 28 de enero.
“Confiado a la Iglesia, que lo preserva e interpreta en nombre de Jesús, este depósito nos ayuda a navegar por las complejidades de la vida para alcanzar nuestro hogar eterno en el cielo”, dijo, pidiendo que “nos convirtamos en testigos vivos y fieles de la palabra de Dios en las Escrituras y la tradición”.
Dirigiéndose a los visitantes reunidos en la Sala de Audiencias Pablo VI para para participar en la audiencia general, el Papa continuó su serie de catequesis dedicadas al Concilio Vaticano II con una reflexión profunda y continua sobre la “Constitución dogmática Dei Verbum sobre la Divina revelación”.
“Hoy reflexionamos sobre la relación entre la Sagrada Escritura y la Tradición”, dijo en su catequesis.
Jesús envió “al Espíritu Santo para guiar a los apóstoles a recordar, aplicar y proclamar todo lo que él enseñó”, dijo en su resumen pronunciado en inglés. Eso significa que “la Sagrada Escritura, la palabra inspirada de Dios, y la sagrada tradición, la memoria viva de la Iglesia, están íntimamente unidas y forman el único depósito de la fe”.
En su catequesis principal en italiano, el Papa León dijo: “La Palabra de Dios, por lo tanto, no está fosilizada, sino que es una realidad viva y orgánica que se desarrolla y crece en la Tradición”.
“Gracias al Espíritu Santo”, añadió, la tradición “la comprende en la riqueza de su verdad y la encarna en las coordenadas cambiantes de la historia”.
“La Iglesia, en su doctrina, en su vida y en su culto, perpetúa y transmite a todas las generaciones todo lo que cree”, dijo, citando “Dei Verbum”.
San Gregorio Magno dijo, “La Sagrada Escritura crece con quienes la leen”, señaló el Papa, y San John Henry Newman “afirmaba que el cristianismo, tanto como experiencia comunitaria como doctrina, es una realidad dinámica, tal y como indicó el mismo Jesús con las parábolas de la semilla: una realidad viva que se desarrolla gracias a una fuerza vital interior”.
El documento del Concilio Vaticano II dice que “La Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un único depósito de la Palabra de Dios confiado a la Iglesia”, interpretado por “el magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en nombre de Jesucristo”, afirmó, citando la Dei Verbum.
Se utiliza el término “depósito” por su naturaleza jurídica, ya que “impone al depositario el deber de conservar el contenido, que en este caso es la fe, y de transmitirlo intacto”, dijo el Papa León.
“El ‘depósito’ de la Palabra de Dios está también hoy en manos de la Iglesia y todos nosotros, en los distintos ministerios eclesiales, debemos seguir custodiándolo en su integridad, como una estrella polar para nuestro camino en la complejidad de la historia y de la existencia”, afirmó.
El Papa concluyó instando a los católicos a redescubrir la “Dei Verbum”, que destaca cómo la Sagrada Escritura y la tradición, “juntas, según su propio modo, bajo la acción de un solo Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas”.
En sus saludos en diferentes idiomas, el Papa León también destacó la festividad de Santo Tomás de Aquino, celebrada el 28 de enero. Y rezó para que este doctor de la Iglesia “nos guíe en la comprensión de la Escritura”, sobre la cuál él escribió con tanta sabiduría, “para que podamos comprender cuánto nos ama Dios y desea nuestra salvación”.
