La pandemia tiene un efecto agudo en los inmigrantes y refugiados

CNS Foto por Mike Segar, Reuters
Un trabajador en la ciudad de Nueva York sostiene un cartel durante una manifestación por los derechos de los trabajadores inmigrantes esenciales el 21 de abril.

Por Ruby Thomas, Escritora del Personal del Periódico The Record
Cuando la pandemia mundial de COVID-19 se extendió por la Arquidiócesis de Louisville, las nuevas reglas cambiaron rápidamente la forma en que las personas llevaban su vida cotidiana, esto dio paso a dejar a algunos en las comunidades de inmigrantes y refugiados luchando por comprender lo que estaba sucediendo.

Karina Barillas, directora de La Casita Center, que sirve a familias hispanas y latinas, dijo que muchas de las personas de las que escuchó tuvieron dificultades para comprender los cambios: qué significaba el “distanciamiento social” y por qué sus hijos no podían ir a la escuela.

“Mucha gente no sabía lo que estaba sucediendo y no porque no quisieran saberlo. La información estaba en inglés o no era accesible para ellos. Tenemos muchas personas que no leen ni escriben y muchas que hablan español como segundo idioma. Mucha gente no tiene acceso a internet o no entiende cómo funciona el internet”, dijo Barillas durante una entrevista telefónica reciente.

Afortunadamente, dijo, los medios de comunicación de habla hispana publicaron información que permitió a las personas comprender que una pandemia global había llegado a sus comunidades y, lo que es más importante, tenían que hacer cambios para su salud y seguridad.

La comunidad de refugiados también se enfrentó a la comprensión y la adaptación a la pandemia. Colin Triplett, director de la Oficina de Servicios de Migración y Refugiados de Caridades Católicas, dijo que transmitir el mensaje de distanciamiento social resultó ser un desafío.

“Nuestros clientes están luchando porque muchos provienen de una sociedad más comunal con mucha interacción cara a cara, por lo que es muy difícil para las personas practicar el distanciamiento social”, dijo durante una entrevista telefónica reciente.

Muchas familias de refugiados servidos por Caridades Católicas tienen familias numerosas, dijo Triplett, por lo que el cierre de guarderías y edificios escolares también golpeó cerca de casa lo cual complicó aún más los problemas que las familias ya tenían.

“Una de las cosas con las que hemos luchado en el pasado es que los padres de familia puedan ayudar a sus hijos con el trabajo escolar”, dijo Triplett.

Múltiples niños que usan un Chromebook de las Escuelas Públicas del Condado de Jefferson, accesar al internet y tener a un adulto capaz de supervisar el trabajo escolar ha hecho que el aprendizaje a distancia sea un desafío, señaló Triplett.

Como si estas nuevas realidades no fueran suficientes, al menos una cuarta parte de los kentuckianos se han quedado sin trabajo a medida que las empresas locales cierran sus puertas o reducen los servicios durante la pandemia. Esa realidad ha hundido a muchas familias en una crisis financiera que incluye a inmigrantes y refugiados.

Los feligreses de habla hispana en la Iglesia de St. Rita en Preston Highway se encuentran entre aquellos a quienes la pandemia les ha quitado los medios de vida aparentemente de la noche a la mañana.

La hermana Isa García, asociada pastoral en St. Rita, dijo que muchos están luchando para llegar al fin de mes. “Las familias han sido duramente golpeadas económicamente. Muchos han sido despedidos o (están) trabajando menos horas. Eso afecta directamente a la familia”, dijo en una entrevista telefónica.

Trabajaban en restaurantes, en la construcción y en la limpieza, ganando escasos salarios.

“Ya vivían de cheque en cheque”, dijo. Incluso a algunos que se consideran trabajadores “esenciales” se les ha reducido el horario, agregó.

Si bien el dinero de la Ley de ayuda, alivio y seguridad económica contra el coronavirus (CARES) aprobada por el gobierno de los Estados Unidos en marzo proporcionó un respiro para el país, algunos inmigrantes aún no respiran con facilidad. Dependiendo de su estado migratorio, algunos no califican para ese dinero, explicó la hermana García.

St. Rita ha respondido manteniendo abierta su despensa de alimentos de St. Vincent de Paul y entregando tarjetas de regalo de Kroger (donadas por la comunidad) a los más necesitados.

La gente es fuerte y hace todo lo posible para superar su situación, dijo la hermana García. Uno de los grupos de mujeres reza el rosario todos los días y algunos de los hombres se mantienen conectados a través de mensajes de texto. “Todos están haciendo todo lo humanamente posible y solo confían en la providencia de Dios porque está muy fuera de su control”, dijo la hermana García.

Eva González, directora del ministerio hispano de la Arquidiócesis de Louisville, dijo que lo que enfrentan los feligreses de St. Rita se ha convertido en algo común durante la pandemia y el posterior cierre. Cuando ella realiza alcance a la comunidad, siente que todos conocen a alguien que está sufriendo, indicó.

“Sé de alguien que tuvo que mudarse con otra familia (después de que perdió el empleo). Escuché de dos madres solteras que han sido despedidas”, mencionó González en una entrevista telefónica reciente. “Muchos conocen a otros que están en necesidad”.

González, quien dirigirá la nueva Oficina de Ministerio Hispano de la arquidiócesis en julio, respondió sirviendo como un puente entre estas personas necesitadas y los recursos e información. González dijo que está trabajando en estrecha colaboración con el diácono Lucio Caruso, director de misión de Caridades Católicas, que supervisa la distribución de fondos de emergencia.

Las organizaciones sin fines de lucro en toda la arquidiócesis han tenido que alterar rápidamente la forma en que operan para seguir atendiendo a las personas en un momento en que las personas no pueden estar a menos de seis pies de distancia. Esas agencias han cerrado sus edificios, pero están trabajando de forma remota para llegar a la comunidad.

  • La Casita Center está entregando paquetes de cuidado a las personas que se recuperan de COVID-19, entregando alimentos a las familias, ofreciendo videos semanales en línea para su programa de preparación para el jardín de infantes y brindando servicios de salud mental y legales, violencia doméstica e información sobre prevención del suicidio. Para obtener más información sobre lo que está haciendo el centro y hacer una donación financiera, visite http://www.lacasitacenter.org/. Para donar alimentos, llame al centro al 322-4036.
  • Doors to Hope, un ministerio de las Hermanas de la Caridad de Nazaret, tiene tutores disponibles en línea y a través de WhatsApp para impartir clases de ESL, GED y alfabetización informática, así como para ayudar a los estudiantes de kindergarten hasta 12vo. grado con el trabajo escolar. El centro también está trabajando con otros grupos sin fines de lucro para recaudar fondos que se utilizarán para asistencia de emergencia. Para obtener más información o donar, visite http://doorstohope.com/.
  • La Oficina de Servicios de Migración y Refugiados de Caridades Católicas está entregando alimentos y productos de higiene personal junto con información sobre COVID-19 a clientes refugiados e inmigrantes. El centro sigue brindando ayuda con el trabajo escolar a través de su Proyecto de Aprendizaje Familiar. La oficina solicita donaciones de mascarillas para sus clientes. Para donar, llame a la oficina al 636-9263 o visite https://cclou.org/migration-and-refugee-services/.

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