La Doctrina Social — El evangelio no cambia, primera parte

Padre Claudio Stewart

Este artículo forma parte de la serie: La Doctrina Social de la Iglesia. Dicha serie, da continuidad a lo dialogado en el V Encuentro Nacional de Pastoral Hispana/Latina.

Este artículo está escrito bajo la perspectiva de “Juzgar” de la metodología Ver-Juzgar-Actuar

Cuando comencé a estudiar doctrina social de la iglesia (hace muchos años atrás), uno de mis profesores nos dijo: “si ustedes al leer las noticias en los periódicos o verlas por la televisión no saben analizarlas a la luz de evangelio no están viviendo plenamente su fe”. Y es verdad, nosotros si bien no somos del mundo, estamos en el mundo, como dijo Jesús en la última cena Jn. 17.11 ¡Debemos ser sal y luz del mundo!


Jesús mismo se preocupó por temas sociales y políticos. Habló sobre los impuestos: Mt 22,15; y el origen del poder Jn 19, 10, la solidaridad: Lc 10, 29.
El Catecismo de la Iglesia Católica indica:


2422 La enseñanza social de la Iglesia contiene un cuerpo de doctrina que se articula a medida que la Iglesia interpreta los acontecimientos a lo largo de la historia, a la luz del conjunto de la palabra revelada por Cristo Jesús y con la asistencia del Espíritu Santo…


2423 La doctrina social de la Iglesia propone principios de reflexión, extrae criterios de juicio, da orientaciones para la acción…


La doctrina social de la Iglesia de acuerdo a las Orientaciones para el estudio y enseñanza de la DSI en la formación de los Sacerdotes. n°3 menciona “se origina del encuentro del mensaje evangélico y de sus exigencias éticas con los problemas que surgen en la vida de la sociedad”.


La predicación del evangelio llama a la conversión personal y social. Casi todos los papas han escrito “encíclicas sociales” es decir que los papas como “maestros de la fe que deben confirmar a sus hermanos” (Lc 22, 32) analizan las distintas situaciones sociales y nos dan principios, criterios y juicios para promover el “bien común” y vivir en “justicia y caridad”. A estos documentos sociales escritos por los papas llamamos “el Magisterio Social de la Iglesia” el cual tenemos obligación de conocer.


Ahora bien, ¿cómo aplicamos el Evangelio o el Magisterio social al análisis de las distintas situaciones sociales como me recomendaba mi profesor al ver las noticias o en nuestras vidas?


Basado en la metodología Ver-Juzgar y obrar. EL JUZGAR que es el tema que nos toca, es el discernimiento a la luz de la doctrina social, que va a determinar la acción, el juicio práctico (juzgar) sobre los fenómenos sociales y las implicaciones éticas que de este discernimiento surgen.


Los seres humanos somos personas que por naturaleza vivimos en sociedades, de allí la necesidad de la “política”, ya en la antigua Grecia Aristóteles (384 AC) decía que la política (Πολιτικά) significaba “los asuntos de las ciudades”.


En esta fase intermedia del método de la doctrina social (el juzgar) se sitúa la función propia del Magisterio de la Iglesia que consiste precisamente en “interpretar” desde el punto de vista de la fe la realidad y ofrecer aquello que tiene de específico: una visión global del hombre y de la humanidad. Como dice Francisco: “Ir al encuentro con todos, sin negociar nuestra pertenencia” (Vigilia de Pentecostés con los Movimientos Eclesiales, mayo de 2013).


Es importante recordar que la Iglesia no da soluciones técnicas, solo nos ayuda con los principios de reflexión y el discernimiento, lo técnico es lo propio del laico en el desarrollo de su vocación de servicio a la comunidad que comúnmente llamamos “políticos”, como dice Francisco en EG #102:


“Si bien se percibe una mayor participación de muchos en los ministerios laicales, este compromiso no se refleja en la penetración de los valores cristianos en el mundo social, político y económico. Se limita muchas veces a las tareas intraeclesiales sin un compromiso real por la aplicación del Evangelio a la transformación de la sociedad. La formación de laicos y la evangelización de los grupos profesionales e intelectuales constituyen un desafío pastoral importante ”.


Es evidente que en el juzgar la realidad, la Iglesia no es ni puede ser neutral ya que los principios evangélicos son siempre los mismos. El evangelio no cambia, lo que cambia es el mundo, las cosas nuevas, que deben ser iluminadas por el Evangelio.


Si, por alguna razón, la Iglesia se acomodara a otros principios, su enseñanza no sería fiel a Aquel que los predicó y se reduciría a una ideología o una organización caritativa como advierte el papa Francisco.


EL JUZGAR requiere una verdadera conversión que implica la transformación interior que se expresa en disponibilidad, dialogo, apertura y transparencia a la luz purificadora de Dios. Es buscar el conocimiento objetivo de la realidad evitando todo relativismo, es decir que la realidad a juzgar no sea lo que yo quiero que sea, no lo que me parece que ella es, sino lo que realmente es. No existen verdades distintas según lo que cada uno quiere que ellas sean, hay una sola verdad, de allí que la verdad no es “relativa” sino “objetiva”. Aquí aparece la invalorable luz de la virtud de la prudencia ¡he aquí el gran desafío! El ser dóciles a la realidad. (Revisar segunda parte del artículo en la próxima edición).

El padre Claudio Stewart es el director del Ministerio Hispano en la Diócesis de Venice.

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