‘Impensable’ una iglesia sin hermanas religiosas, dice el papa

Por Cindy Wooden, Catholic News Service

CIUDAD DEL VATICANO — Una iglesia sin hermanas religiosas sería “impensable”, dijo el papa Francisco en honor a las contribuciones que hacen los hombres y mujeres consagrados a la iglesia y a la sociedad.

“Toda persona consagrada es un regalo para el pueblo de Dios que está en peregrinación”, dijo él el 2 de febrero recitando el Ángelus con los visitantes en la Plaza de San Pedro. El papa había terminado de celebrar la Misa de la fiesta de la Presentación del Señor, la cual la iglesia conmemora como el Día Mundial de la Vida Consagrada.

“Hay una necesidad tan grande de la presencia de ellos, que refuerzan y renuevan el compromiso de diseminar el Evangelio, la educación cristiana, la caridad para los más necesitados, la oración contemplativa, la formación humana y espiritual de los jóvenes y las familias y el compromiso con la justicia y la paz en la familia humana”, dijo el papa.

Apartándose de su texto preparado, el papa Francisco dijo ante las personas reunidas en la plaza: “Piensen qué sucedería si no hubiesen hermanas, si no hubiesen hermanas en los hospitales, sin hermanas en las misiones, sin hermanas en las escuelas. Piensen cómo sería la iglesia: no, eso es impensable”.

La vida consagrada es un regalo que se mueve la iglesia hacia adelante, él dijo.

“Estas mujeres, que consagran su vida a llevar adelante el mensaje de Jesús, son excelentes”, él añadió.

El papa Francisco pidió a todos los católicos que oraran “por que muchos jóvenes respondieran ‘sí’ al Señor cuando él los llame a consagrarse totalmente a él”.

La liturgia de la fiesta de la presentación celebrada previamente, una vez conocida ampliamente como “Candelaria”, comenzó con docenas de hermanas, hermanos y sacerdotes religiosos llevando velas encendidas entrando a la Basílica de San Pedro precediendo al papa.

El instó en su homilía a los religiosos a permitir que el gozo del Espíritu Santo guíe tanto su observancia de las reglas de sus comunidades como su disposición de ser proféticos.

Los religiosos no deben “nunca ser rígidos ni cerrados, sino estar siempre abiertos a la voz de Dios que nos habla, que nos abre y nos lidera y nos invita a ir hacia el horizonte”, él dijo.

Dentro de las comunidades religiosas, dijo el papa, los ancianos deben comunicarles su sabiduría a los jóvenes y los jóvenes deben aceptar “este patrimonio de experiencia y sabiduría y llevarlo adelante, no conservarlo en un museo, no, no, no, sino continuarlo y llevarlo para soportar los retos que la vida plantea”.

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