Esperanza en El Señor — Reunión con el Dalai Lama

Por Arzobispo Joseph E. Kurtz

Archbishop Kurtz
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Usualmente, cuando camino al Yum Center en Louisville, es para un partido de basketball de los Cardinals. El lunes, 20 de mayo fue diferente. A las 8:40 a.m., fue un privilegio para mí conocer personalmente al Dalai Lama.

Llevé dos obsequios pequeños: uno de ellos, un pergamino con la famosa “Oración por la Paz” en español de San Francisco de Asís. Ud. conoce bien esta oración que comienza con las palabras: “Señor, hazme un instrumento de tu paz….” El otro obsequio era una tarjeta conmemorativa pequeña del papa Francisco.

El beato Juan Pablo II se reunió ocho veces con el Dalai Lama, y el papa Benedicto se reunió con él en el 2006, un poco después de convertirse en Papa. En octubre del 2011 fue un privilegio para mí, junto con el cardenal Dolan de New York, de ser un delegado en Asís por el 25o aniversario de la reunión de líderes mundiales religiosos. Aunque el Dalai Lama no estaba en esta reunión, supe que había tomado parte en previas reuniones.

La reunión tardó aproximadamente 10 minutos. Quiero decir que fue todo lo que pensé que sería y hasta más. Después de la reunión, me detuve en la banqueta de Third Street y tweeted el siguiente enunciado:
“Privilegiado en reunirme con el Dalai Lama para discutir el respeto por cada persona humana y compartir el deseo por una paz mundial duradera”.

Así que ¿cómo fue la reunión de 10 minutos? Encontré a un ser humano muy cálido, humilde y amable. Su mano amistosa me llevó hacia el sillón en donde hablamos. Fue un intercambio hermoso, y estoy asombrado de cuanto fue dicho en tan corto tiempo. Hablamos de respeto mutuo y de la gran necesidad de ser fieles a nuestras convicciones religiosas así como respeto de las de otros, y con ello, saber que ¡la paz es posible! Este deseo por la paz fue un mensaje consistente del papa Juan Pablo II, el papa Benedicto, y ahora del papa Francisco.

Hay, por supuesto, un verdadero peligro de indiferencia religiosa o lo que ha sido llamado sincretismo religioso. Este es el camino en donde profundas creencias son vistas como sin importancia e ignoramos todo aquello que no tiene cabida en lo que es llamado el común denominador. No encontré una pista de ello en nuestra reunión – o en mi lectura del libro que me dio.

De hecho, hablamos de diferentes perspectivas concernientes a la creación y al Creador y, por supuesto, mi creencia en Jesús como Salvador. Entre un verdadero y mutuo respeto por lo que es diferente, encontramos mucho en común. El Dalai Lama habló de entregarse a sí mismo así como respetar a otros y encontrar el camino de la paz sin violencia en este mundo. Hablé de Jesús en una muerte de sí mismo y su invitación llena de gracia hacia Sus seguidores a hacer lo mismo en un camino hacia la paz duradera. (De hecho, en ese momento, un traductor en el salón tomó tiempo para explicar lo que yo acababa de decir, y el Dalai Lama asintió la cabeza en acuerdo).

Le di los dos obsequios descritos anteriormente. Cuidadosamente firmó su libro en idioma tibetano y después trazó las palabras con su dedo al traducirlas al inglés: “Para el arzobispo Joseph Kurtz con respeto y saludos del Dalai Lama.” Posteriormente desenvolvió una tela de seda y la colocó en mi cuello, cuidadosamente intercalándola alrededor de la cadena sustentando mi cruz pectoral (dada por el papa Benedicto a los participantes en el sínodo de Roma el año pasado), y levantó la cruz muy respetuosamente hacia su frente. Era un momento muy conmovedor. En respuesta, incliné mi cabeza con respeto y gratitud por nuestra santa conversación.

Al regresar a la rectoría de la Catedral, encontré este enunciado de la prensa del Dalai Lama sobre la elección del papa Francisco:
“Permítanme ofrecer mis saludos y sentido de regocijo en su histórica elección de Papa,” comentó. “Aunque no estoy muy familiarizado con muchos santos católicos, si se de San Francisco de Asís, habiendo visitado Asís y asistido a reuniones interreligiosas ahí. Su disciplina, la simplicidad de su manera de vida y su amor por todas las criaturas son cualidades que encuentro profundamente inspiradoras. Estoy conmovido al saber que su nombre fue el escogido para su papado.”

Recordando sus reuniones cordiales con los Papas, Pablo VI y Benedicto XVI y otros hermanos cristianos, Su santidad espera reunirse con el nuevo líder de la Iglesia Católica Romana.

“Estoy muy complacido de haber conocido y disfrutar conversaciones amigables con sus predecesores inmediatos y, por los últimos cuarenta años aproximadamente, haber participado en intercambios fructíferos con mis hermanas y hermanos cristianos. Espero que pueda tener el honor de encontrarme con usted también, algún día en un futuro cercano,” añadió.

Que hermosa declaración, del cual estoy seguro vino directo de su corazón. Nuestra reunión fue breve, pero estoy agradecido de haber compartido con un hombre santo lo que es tan básico en nuestro mundo: un respeto por cada ser humano y un deseo por una paz mundial duradera. ¡Estos son ciertamente sentimientos nobles y metas dentro del alcance de cada uno de nosotros!

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