El papa hace visita de sorpresa a inmigrantes

Por Cindy Wooden, Catholic News Service

ROMA (CNS) — Cuando el papa Francisco entró por el portón que rodea un grupo de casuchas y casas muy humildes, a la gente le tomó un rato darse cuenta. De hecho, cuando un par de personas se asomaron a sus puertas el jefe de guardias de seguridad del papa les hizo señales de que se acercaran.

“¡Papa Francisco!”, alguien gritó en español el 8 de febrero y entonces decenas de personas vinieron corriendo. El papa hizo una parada no anunciada en el asentamiento en su camino hacia la cercana parroquia San Miguel Arcángel.

El asentamiento, en el borde noreste de Roma, solía ser un campamento gitano pero ahora está habitado principalmente por inmigrantes latinoamericanos que no han encontrado ningún otro lugar para vivir.

Los residentes besaron la mano del papa y tomaron fotos de él con sus teléfonos móviles. Según ellos se presionaban contra él, él dijo: “Oremos a nuestro Padre en el cielo. ¿Cuántos de ustedes hablan español?”.

“Todos nosotros”, ellos respondieron, así que con el papa recitaron el Padrenuestro en español.

Él les dio una bendición formal y entonces les dijo que tenía que irse porque había prometido pasar la tarde en la parroquia.

En la parroquia el papa entregó 100 sacos de dormir a desamparados, ayudado por la parroquia y la Comunidad de Sant’Egidio. Él se reunió con un grupo de niños y con los padres de los bebés bautizados durante el último año. Él también escuchó confesiones de unos cuantos feligreses, dijo el Vaticano.

En su homilía durante la Misa vespertina, el papa Francisco le dijo a los feligreses que el ministerio público de Jesús solo se trataba de predicar y curar.

El papa dijo que la gente debe preguntarse: “¿Dejo que Jesús me predique o lo sé todo? ¿Escucho a Jesús o prefiero escuchar casi cualquier otra cosa, quizás chismes o cuentos de la gente?”.

Jesús le habla a la gente a través de las Escrituras, él dijo. Aunque llevar una Biblia o un pequeño libro de los Evangelios no es algo por lo cual los católicos son conocidos, es algo que ellos deben hacer.

“Tenemos que hacer de esto un hábito”, él dijo. “Escuchen la palabra de Jesús, escuchen las palabras de Jesús en el Evangelio. Lean un pasaje, piensen en lo que dice”.

Las personas también deben estar dispuestas a dejar que Jesús las sane, él dijo. “Todos tenemos heridas, todos nosotros: heridas espirituales, pecados, resentimientos, celos”, personas a quienes hemos decidido no volverle a hablar. “¡Esto tiene que ser sanado!”.

“Es triste cuando en una familia hermanos o hermanas ya no se hablan debido algo tonto”, él dijo. “El diablo toma algo tonto y hace un mundo de ello”.

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