Divorciados y recasados no están excomulgados, dice el papa

Por Cindy Wooden, Catholic News Service

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — Los católicos que se han divorciado y están recasados civilmente “no están, de hecho, excomulgados — ellos no están excomulgados — y definitivamente no deben ser tratados como si lo estuvieran”, dijo el papa Francisco.

Reanudando sus audiencias generales de los miércoles el 5 de agosto después de un receso de un mes, el papa Francisco regresó a la serie de charlas que había estado ofreciendo sobre la familia. Esta fue la audiencia general número 100 de su papado.

Durante su última audiencia, el 24 de junio, él habló sobre el daño causado especialmente a los niños cuando las parejas pelean y se hieren el uno al otro. “Hoy”, él dijo, “quiero llamar nuestra atención a otra realidad: cómo atender a los que, después del fracaso irreversible del vínculo matrimonial, han asumido una nueva unión”.

Sin una anulación del matrimonio sacramental, “tal situación contradice el sacramento cristiano”, el cual está predestinado a ser un vínculo indisoluble, dijo el papa.

Según la enseñanza eclesiástica, en la mayoría de los casos a tales parejas no se les permite recibir la Comunión. Pero los participantes en el Sínodo de Obispos extraordinario sobre la familia de octubre pasado, y que se preparan para el sínodo general del 4 al 25 de octubre, han estado estudiando y debatiendo las posibilidades de permitir que algunas parejas en algunas situaciones puedan regresar a los sacramentos.

La iglesia, dijo el papa Francisco durante la audiencia, tiene que tener “el corazón de una madre, un corazón que, animado por el Espíritu Santo, siempre busque el bien y la salvación de las personas”.

Los hijos de tales parejas son los más que sufren y merecen atención especial, dijo el papa.

“¿Cómo podemos decirle a estos padres que hagan todo lo posible para criar a sus hijos en la vida cristiana, dándoles el ejemplo de una fe convencida y vivida, si los mantenemos a distancia de la vida de la comunidad como si estuviesen excomulgados?”, preguntó el papa.

Particularmente durante las últimas décadas, él dijo, “la iglesia no ha sido insensible ni perezosa” cuando de proveer atención pastoral a los divorciados y recasados civilmente se trata.

En su exhortación apostólica “Familiaris Consortio”, san Juan Pablo II vio una “obligación, ‘por amor a la verdad’, de ejercer un ‘discernimiento cuidadoso de las situaciones'”, señalando por ejemplo “la diferencia entre alguien que ha soportado una separación y alguien que la provocó”, dijo el papa Francisco.

El retirado papa Benedicto XVI también estudió la cuestión, él dijo, “requiriendo un atento discernimiento y un acompañamiento pastoral sabio, sabiendo que las ‘recetas simples’ no existen”.

Ya que los estudios y el discernimiento continúan, dijo el papa Francisco, es esencial que los pastores católicos “abierta y coherentemente demuestren la disposición de la comunidad a acoger y exhortar” a las parejas divorciadas y recasadas y sus familias a participar en la vida eclesiástica.

Orar, escuchar la palabra de Dios, asistir a Misa, educar a sus hijos en el credo, servirle a los pobres y trabajar por la justicia y la paz deben ser parte de sus vidas, él dijo.

Citando su exhortación apostólica, “La alegría del Evangelio”, el papa Francisco le dijo a los reunidos para la audiencia: “La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre … con las puertas abiertas en todas partes. … Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos pueden integrar la comunidad”.

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