Desde zonas de conflicto hasta antiguos lugares cristianos, el Papa León XIV lleva un mensaje de paz y esperanza a África

Pope Leo XIV releases a dove with community representatives at the conclusion of a peace meeting at St. Joseph Cathedral in Bamenda, Cameroon, April 16, 2026. (CNS photo/Lola Gomez)

(OSV News) — El Papa León XIV concluyó su primer viaje a África el 23 de abril, poniendo fin a una visita a cuatro países marcada por llamados urgentes a la paz, un compromiso directo con las zonas de conflicto y un contexto de tensión política internacional.

Durante su viaje del 13 al 23 de abril por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, el Santo Padre se reunió con líderes civiles y religiosos, celebró misas públicas y animó a los católicos a seguir siendo testigos firmes del Evangelio.

Su visita lo llevó a regiones marcadas por la violencia, incluido el conflicto separatista de Camerún, al tiempo que abordó la desigualdad y la corrupción en Angola, promovió el diálogo interreligioso en Argelia y una sociedad justa en Guinea Ecuatorial.

— Argelia —

El viaje de 11 días del Papa León comenzó con una controversia inesperada después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, lo criticara en una publicación de la madrugada del 12 de abril en Truth Social.

Trump calificó al Papa de “débil ante el crimen” y “terrible en política exterior”, acusándolo de creer que “está bien que Irán tenga un arma nuclear”. Los comentarios se produjeron tras las críticas del Papa a la guerra de Irán y sus repetidos llamamientos a la paz.

Los periodistas a bordo del vuelo papal buscaron obtener una respuesta rápidamente.

“No le tengo miedo a la administración de Trump, ni de hablar en voz alta del mensaje del Evangelio. Creo que es a lo que estoy llamado, y a lo que la Iglesia está llamada”, dijo el Papa León, respondiendo en inglés.

“No somos políticos”, dijo el Papa León. “No buscamos hacer política exterior… pero sí creo en el mensaje del Evangelio: ‘bienaventurados los que trabajan por la paz’ es el mensaje que el mundo necesita escuchar hoy”.

Las declaraciones provocaron reacciones de líderes religiosos y políticos, pero el Papa se negó a agravar las tensiones.

“No quiero entrar en un debate con él”, dijo, haciendo hincapié en que su misión es proclamar la paz.

“No creo que se deba abusar del mensaje del Evangelio como algunos están haciendo”, añadió.

A pesar de la controversia, el Papa León adoptó un tono positivo antes de aterrizar, diciendo que estaba “muy contento de visitar nuevamente la tierra de san Agustín”.

En Argel, visitó la Gran Mezquita y calificó el encuentro como una señal de “que podemos aprender a respetarnos unos a otros, a vivir en armonía y a construir un mundo de paz”.

Más tarde, en la Basílica de Nuestra Señora de África, con vistas al Mediterráneo, rindió homenaje a los mártires cristianos de Argelia y destacó el diálogo interreligioso en este país de mayoría musulmana.

La basílica, dijo, es un signo de nuestro deseo de paz y unidad, que simboliza “una Iglesia de piedras vivas donde, bajo el manto de Nuestra Señora de África, se construye la comunión entre cristianos y musulmanes”.

El 14 de abril, el Papa viajó a Annaba, cerca de las ruinas de la antigua Hippo Regius, donde San Agustín pasó sus últimos años. La visita tuvo un significado personal; el Papa León se ha descrito a sí mismo a menudo como “un hijo de Agustín”.

Al celebrar la Misa en la Basílica de San Agustín, instó a los cristianos a seguir el ejemplo del santo, “buscando la verdad con pasión y sirviendo a Cristo con fe ardiente”.

“Sean herederos de esta tradición, dando testimonio en la caridad fraterna de la libertad de quien nace de lo alto como esperanza de salvación para el mundo”, dijo.

Dirigiéndose a la pequeña comunidad cristiana de Argelia, elogió su silencioso testimonio.

“La presencia de ustedes en el país trae a la mente el incienso”, dijo. “Un grano incandescente, que esparce perfume porque da gloria al Señor y alegría y consuelo a tantos hermanos y hermanas”.

— Camerún —

Durante su vuelo a Camerún, el Papa León reflexionó sobre Argelia como una bendición especial, y señaló que la vida de San Agustín ofrece una visión de unidad y respeto más allá de las diferencias.

Ese mensaje llegó a Camerún, un país marcado por la violencia separatista. Dirigiéndose a las autoridades en Yaundé, el Papa reconoció el sufrimiento causado por el conflicto en las regiones de habla inglesa del noroeste y el suroeste.

Desde 2017, los enfrentamientos entre milicias separatistas y fuerzas gubernamentales han causado la muerte de más de 6.500 personas y han desplazado a más de 500.000.

“Vidas perdidas, familias desplazadas, niños privados de la escuela, jóvenes que no ven un futuro”, dijo, detallando el sufrimiento causado por este conflicto. “Detrás de las estadísticas hay rostros, historias y esperanzas heridas”.

Días antes de su llegada, los grupos separatistas declararon un alto el fuego de tres días para permitir un desplazamiento seguro durante la visita.

El punto culminante de la parada del 15 al 18 de abril fue la visita del Papa a Bamenda, en el corazón de la zona de conflicto. Al dirigirse a los católicos en la Catedral de San José, el Papa fue recibido con entusiasmo tras declarar: “Estoy aquí para anunciar la paz”.

Tras escuchar los testimonios de los residentes locales –incluido un imán que describió un ataque mortal contra una mezquita–, el Papa condenó enérgicamente la violencia perpetrada en nombre de Dios.

“Ay de quienes doblegan las religiones y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos o políticos”, dijo, advirtiendo contra arrastrar lo que es sagrado “hacia lo más sucio y tenebroso”.

Al celebrar una Misa para 20.000 personas en el aeropuerto de Bamenda, instó a la esperanza arraigada en la fe.

“Este es el momento de cambiar, de transformar la historia del país”, dijo. “Hoy y no mañana, ahora y no en el futuro, ha llegado el momento de reconstruir”.

Hizo un llamado a los cameruneses a “componer nuevamente el mosaico de la unidad” al abrazar la diversidad del país.

El 17 de abril, celebró una Misa en Douala ante unos 120.000 fieles, instando a los africanos a compartir el amor de Dios alimentando a los hambrientos y ofreciendo alimento espiritual.

Aunque la visita trajo esperanza, la cobertura de los medios de comunicación siguió enmarcando el viaje a través del prisma de las tensiones con Trump, algo que el Papa abordó más tarde directamente.

— Angola —

Aunque la advertencia del Papa a quienes utilizan a Dios para justificar la violencia tuvo gran resonancia entre los cameruneses que sufren en Bamenda, varios medios de comunicación publicaron titulares que insinuaban que el Papa León estaba lanzando una indirecta a Trump.

De camino a Angola, el Papa León aclaró que sus comentarios en Camerún habían sido preparados semanas antes y no estaban dirigidos al presidente de Estados Unidos.

“Mis discursos se habían preparado dos semanas antes, mucho antes de que el presidente comentara sobre mí”, dijo. “Se interpretó como si estuviera tratando de debatir” con el presidente, “algo que no me interesa en absoluto”, y añadió: “Se ha difundido cierta narrativa, no del todo exacta”.

Al llegar a Luanda, centró su atención en los desafíos de Angola y el papel que tiene la Iglesia para poder ofrecer esperanza. Angola, hogar de más de 20 millones de católicos, tiene profundas raíces cristianas, pero sigue luchando contra la desigualdad, la corrupción y el legado de una guerra civil que cobró hasta 800.000 vidas.

Dirigiéndose a los líderes del Gobierno, el Papa los instó a priorizar el bien común.

“Antepongan el bien común al interés particular”, dijo. “Sin confundir jamás la parte de ustedes con el todo”.

Advirtió que el pueblo ha sufrido cuando se abusa del poder.

“Llevan las cicatrices tanto de la explotación material como del intento de imponer una idea sobre las ideas de otros”, dijo.

El 19 de abril, el Papa León celebró una Misa para unos 100.000 fieles en Kilamba. Reflexionando sobre el relato evangélico del camino a Emaús, advirtió contra la desesperanza en sociedades marcadas por un sufrimiento prolongado.

“Cuando se lleva mucho tiempo sumergido en una historia tan marcada por el dolor, se corre el riesgo de sufrir la misma suerte que los dos discípulos de Emaús: perder la esperanza y quedarse paralizado por el desánimo”, dijo.

Posteriormente, viajó al Santuario de Mama Muxima, el santuario católico más visitado del sur de África, donde se habían reunido decenas de miles de personas, muchas de las cuales acamparon durante días bajo un calor intenso.

Al referirse al santuario como un lugar donde “el corazón de la Iglesia” está vivo, destacó su papel perdurable en la vida espiritual de Angola.

“Durante siglos, muchos hombres y mujeres han rezado, en momentos de alegría y también en circunstancias tristes y muy dolorosas”, dijo. “Mama Muxima interviene silenciosamente para mantener vivo y palpitante el corazón de la Iglesia”.

El 20 de abril, el Papa voló hacia el este, a Saurimo, cerca de la mina de diamantes más grande de Angola. Allí visitó un hogar de ancianos que alberga a 74 residentes de la tercera edad, muchos de ellos rechazados por sus familias debido a creencias supersticiosas.

“El cuidado de las personas frágiles es un indicador muy importante de la calidad de la vida social de un país”, dijo. “A las personas mayores no sólo hay que asistirlas, ante todo hay que escucharlas, porque custodian la sabiduría de un pueblo”.

Al celebrar la Misa ante decenas de miles de personas, también abordó la explotación vinculada a la industria del diamante.

“Muchos deseos de la gente son frustrados por los violentos, explotados por los prepotentes y engañados por la riqueza”, dijo.

“No hemos nacido para convertirnos en esclavos”, añadió. “Toda forma de opresión, violencia, explotación y mentira niega la resurrección de Cristo, don supremo de nuestra libertad”.

— Guinea Ecuatorial —

La última etapa del viaje de 11 días del Papa León lo llevó a Guinea Ecuatorial. Al aterrizar en la isla de Malabo, el Papa fue recibido por el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, quien ha gobernado esta nación centroafricana rica en petróleo desde que tomó el poder en un golpe de Estado en 1979 y es considerado por muchos como uno de los líderes más autoritarios del mundo.

No obstante, en su discurso ante las autoridades civiles del país, el Papa hizo un llamado a la justicia y al gobierno ético en un país criticado desde hace tiempo por la corrupción y los abusos contra los derechos humanos.

Basándose en la obra clásica de San Agustín “La ciudad de Dios”, el Papa León señaló que la “ciudad de Dios” se caracteriza por el amor, especialmente hacia los pobres, mientras que la “ciudad terrena se centra en el amor orgulloso de sí mismo (amor sui), en la sed de poder y gloria mundanos que conducen a la destrucción”.

“Todo ser humano puede apreciar la ancestral conciencia de que la vida en la tierra es sólo un paso”, dijo. “Es fundamental que perciba la diferencia entre lo que perdura y lo que pasa, manteniéndose libre de la riqueza injusta y de la ilusión del dominio”.

Al celebrar la Misa el 22 de abril en la Basílica de la Inmaculada Concepción, en la ciudad oriental de Mongomo, la segunda iglesia católica más grande de África, el Papa renovó su llamado a los líderes y ciudadanos del país para que prioricen el bien común.

“Que el Señor los ayude a convertirse cada vez más en una sociedad en la que cada uno, según sus respectivas responsabilidades, trabaje al servicio del bien común y no de intereses particulares, superando las desigualdades entre privilegiados y desfavorecidos”, dijo.

En su Misa final en el Estadio de Malabo el 23 de abril, el Papa León ofreció una palabra de esperanza a los católicos del país, instándolos a buscar fuerza, justicia y esperanza en el Evangelio y los sacramentos.

Al animar a los fieles a “exclamar con alegría” que “”¡Cristo lo es todo para nosotros!”, el Papa León recordó a los cristianos que en Jesús “encontramos plenitud de vida y de sentido”.

“Con la compañía del Señor, nuestros problemas no desaparecen, pero son iluminados”, dijo. “Así como toda cruz encuentra redención en Jesús, así en el Evangelio la historia de nuestra vida encuentra sentido”.

Al concluir la Misa, el Papa se despidió del continente africano, diciendo que su visita fue “un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad”.

Destacando la importancia del continente, el Papa dijo que “hoy África está llamada a contribuir significativamente a la santidad y al carácter misionero del pueblo cristiano”.

“Confío esta intención a la intercesión de la Virgen María, a quien los encomiendo de corazón, así como a vuestras familias, a vuestras comunidades, a vuestra nación y a todos los pueblos africanos”, dijo el Papa.

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