Testigos del amor de Dios – Corresponsabilidad y desarrollo

diácono Juan Carlos Pagán

Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.”  Mateo 24:29

Cuando era niño mi mamá me enseñó a tocar varios acordes básicos de guitarra. Muy rápidamente comencé a tocar algunas canciones. Me gustó mucho aprender. Debido a mi timidez nunca quise tocar frente a nadie ni para nadie. La mayor parte del tiempo tocaba encerrado en mi cuarto. Tocar la guitarra era una experiencia muy privada para mí. Con el tiempo realicé que no desarrollaba mi talento con la misma rapidez que inicialmente tuve. Perdí el interés y dejé de tocar con la misma frecuencia que lo hacía antes. No invertí más tiempo y ahí quedo el don.

En mi segundo año de universidad tuve una experiencia que transformó mi vida. Fue mi encuentro con el Señor Jesucristo. Ese encuentro transformó y dio sentido a mi vida. Rápidamente comenzó a desarrollarse mi vida espiritual. Procuraba adaptar mi vida de acuerdo a su voluntad. Casi simultáneamente sentí que el encuentro con el Señor me impulsaba al encuentro y al servicio para los demás. Mi amor por Dios y al prójimo fue creciendo simultáneamente y de una manera muy natural, orgánica.

Un día alguien me retó cuando se enteró que yo tocaba la guitarra y me pidió que pusiera ese don al servicio de la comunidad. Me integré al coro de la parroquia. Noté que mi habilidad musical comenzó a desarrollarse muy rápido. Al poco tiempo comencé a dirigir el coro, a tocar en retiros, grupos de oración, conferencias, etc. Me di cuenta que las palabras de Jesús en la parábola de los talentos se hicieron realidad en mi: “al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado”. Cuando era joven el poco talento que tenía lo escondí y por muchos años permaneció oculto; no se desarrolló y no incrementó. Sin embargo cuando lo invertí; cuando puse mi don al servicio de la comunidad éste creció y se desarrolló.

La corresponsabilidad o mayordomía es la práctica de compartir y administrar nuestros dones de (1) tiempo, (2) talento y (3) tesoro con el Cuerpo de Cristo, la Iglesia. Ese compartir es una respuesta en agradecimiento por todos los dones recibidos en nuestras vidas a la vez que es un deber evangélico de invertir esos dones de acuerdo a nuestra capacidad para el beneficio de la construcción del Reino de Dios.

La construcción del Reino de Dios es un asunto corporativo. En otras palabras se construye dentro de un cuerpo. Un cuerpo, como dice la escritura, tiene muchas partes. Todas realizan una labor distinta pero necesaria. Tú formas parte de ese cuerpo y el Señor te ha dado dones para ponerlos al servicio suyo.

Te has preguntado ¿qué dones te ha dado el Señor? ¿cómo utilizas tus dones de tiempo, talento y tesoro?  ¿los estás poniendo al servicio de la comunidad? o ¿los mantienes muy escondidos? Yo te reto a que superes el miedo o la inseguridad y le entregues tus dones al Señor para que Él los utilice para el bienestar de su pueblo. No te arrepentirás. Recibirás el ciento por uno.

El diácono Juan Carlos Pagán es el Coordinador de Programas para la Oficina del Ministerio Hispano en la Diócesis de Lafayette, Louisiana.

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