Carta del arzobispo

Archbishop Joseph E. Kurtz

19 de agosto de 2021

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

¡Que Dios los bendiga! A la luz de nuestro regreso al culto en persona hace varios meses, el aumento de las vacunas y en consulta con nuestro Comité de Párrocos sobre COVID-19, estoy restableciendo la obligación de asistir a Misa los domingos y los Días Santos de Obligación.

Las obligaciones generales de asistir a Misa los domingos y los Días Santos de Obligación se restablecen a partir del fin de semana del 4 al 5 de septiembre de 2021. Su párroco se comunicará con ustedes sobre este desarrollo. Hoy, me gustaría compartir algunas reflexiones sobre por qué la Eucaristía es tan importante en nuestras vidas como católicos y qué entendemos por “obligación”.

Primero, quiero recordarles a todos que la enfermedad, el cuidado de los que están enfermos y las vulnerabilidades emocionales o físicas significativas, especialmente a la luz del COVID-19, los exime de esta obligación (Catecismo de la Iglesia Católica, 2181). Esta obligación no se aplica a quienes están:

  • Enfermos.
  • Tienen un riesgo grave para la salud o viven en un hogar con personas en riesgo.
  • Sirven como cuidadores primarios de las personas en riesgo.
  • Tienen ansiedad o preocupaciones serias por estar en un entorno de un grupo grande debido al COVID-19.
  • No pueden asistir a Misa en persona.
  • Además, se debe tener precaución con la asistencia a Misa de aquellos que no pueden vacunarse, como los niños menores de 12 años.

También quiero animar a todos los católicos que son elegibles a obtener una vacuna. Nuestro Santo Padre dijo que vacunarse “se trata de una elección moral porque se trata de su vida, pero también de la vida de los demás”. Esta acción es un acto de amor y una contribución al bien común.

La Eucaristía es la fuente y cumbre de nuestra fe porque aquí es donde encontramos a Jesucristo, presente en el Sagrado Cuerpo y la Preciosa Sangre. A través del poder del Espíritu Santo y la instrumentalidad del sacerdote, ¡algo sucede! Jesús se entrega a nosotros de esta manera porque nos ama y quiere que estemos contentos. También quiere que compartamos este extraordinario regalo de alegría con el mundo a través de nuestro testimonio y actos de servicio. Si bien estaba muy agradecido por la creatividad de nuestras parroquias al ofrecer transmisiones en vivo y otras opciones virtuales para la Misa cuando no podíamos asistir o teníamos limitada la asistencia, no hay sustituto para nuestra presencia física en la Misa.

La Eucaristía es la fuente y cumbre de nuestra fe porque es aquí donde oramos con nuestros hermanos y hermanas, miembros de la comunidad cristiana, que también reflejan la presencia real de Cristo. Como católicos, creemos que la salvación es una jornada que emprendemos juntos como miembros del Cuerpo de Cristo. Juntos, pedimos perdón por nuestros pecados, escuchamos las Escrituras que relatan nuestra historia de salvación, ofrecemos nuestros dones, experimentamos la transformación de Cristo verdaderamente presente y recibimos su cuerpo y sangre como alimento para el camino y como inspiración al llevar a Cristo al mundo. ¡No hay mayor regalo!

La Eucaristía es la fuente y cumbre de nuestra fe porque la Iglesia es nuestro hogar donde nos alimentamos y donde ocurren tantos acontecimientos importantes en nuestras vidas. Dios no nos pide que realicemos culto por su necesidad de ser adorado sino por nuestra necesidad de oración, renovación y formación. El culto es un regalo de Dios para nuestro bienestar espiritual, para el crecimiento de nuestra relación con Dios y los demás y para nuestra salvación eterna.

La obligación a veces se ve como una palabra negativa que evoca una sensación de trabajo pesado a regañadientes. En cambio, yo los invito a reflexionar sobre las obligaciones que tienen en sus vidas … para con sus hijos, cónyuges, padres, colegas, vecinos. ¿Por qué cumplen con estas obligaciones?

Supongo que la mayoría de ellas provienen de un sentido de responsabilidad, compromiso, gratitud y amor. Nuestra obligación de asistir a Misa es un requisito de la Iglesia … un requisito que nos llama a tener una relación más profunda con Dios y con los demás. La palabra Eucaristía significa acción de gracias, y nuestra participación fiel en el santo sacrificio de la Misa fortalece nuestra capacidad de fe, esperanza y amor.

Invité a algunos directores de oficinas arquidiocesanas a desarrollar algunos mensajes en video sobre la obligación del amor y sobre la Misa como el centro de nuestras vidas. Estos breves spots presentan una variedad de feligreses de toda la Arquidiócesis. Los invito a escuchar y a reflexionar sobre sus inspiradores mensajes. Estos spots comenzarán a publicarse la semana del 22 de agosto y se pueden encontrar en www.archlou.org/taste-and-see. Esta página también contiene otros recursos sobre estos temas.

Por último, quiero ofrecerles unas palabras de aliento. Sé que muchos de ustedes están lidiando con las cargas de su propia enfermedad, la enfermedad y la muerte de miembros de la familia, la pérdida de trabajo y el aumento de la ansiedad debido a esta devastadora pandemia. Por favor permitan que nuestra comunidad de fe los apoye en su sanación. Muchos párrocos me han hablado sobre su preocupación por sus feligreses y estaremos reflexionando juntos sobre cómo brindar atención pastoral a aquellos en necesidad.

Mientras damos el siguiente paso de la jornada, inspirémonos en nuestra Santísima Madre, cuya confianza en Dios y profundo amor nos sostengan en nuestro peregrinaje de la fe. ¡Por favor, tengan conocimiento de mis constantes oraciones por todos ustedes!

Sinceramente suyo en el Señor,

 

 

 

Reverendísimo Joseph E. Kurtz, D.D. Arzobispo de Louisville

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