Arzobispo: los trabajadores, especialmente los jóvenes, necesitan empleos, pagar decentes

Por Servicio de Noticias Católicas

WASHINGTON — En su declaración del Día del Trabajo de 2014, los obispos estadounidenses denunciaron el hecho de que los adultos jóvenes han “llevado la peor parte” del desempleo y el subempleo en este país y en todo del mundo.

“Nuestras generaciones más jóvenes cuentan con nosotros para dejarles un mundo mejor que el que nosotros heredamos”, escribió el arzobispo Thomas G. Wenski de Miami, director del Comité Sobre Justicia Nacional y Desarrollo Humano, de los obispos estadounidenses.

Escribiendo la declaración a nombre de los obispos para el Día del Trabajo, que es el 1 de septiembre, el arzobispo habló de la enseñanza del papa Francisco contra una “economía de exclusión” y la aplicó a los millones de adultos jóvenes desempleados en Estados Unidos.

Algunos estadounidenses, él dijo, han encontrado “estabilidad y seguridad” en una economía que ha visto algunas mejoras. Hay señales de que el país “podría finalmente estar curándose económicamente después de años de sufrimiento y dolor”.

“Para esos hombres y mujeres, y sus hijos, esta es una buena noticia”, él dijo, pero un poco de búsqueda muestra que hay una “adversidad imperecedera para millones de trabajadores y sus familias”. Y la tasa de pobreza continúa alta, él dijo, con 46 millones de estadounidenses luchando para cubrir sus gastos.

El arzobispo Wenski también dijo que las políticas y las instituciones “que crean empleos decentes, pagan salarios justos y apoyan la formación y estabilidad de familias” ayudan a honrar la dignidad de los trabajadores. “Aumentar del salario mínimo, más y mejores programas de entrenamiento laboral y regulaciones más inteligentes que minimicen las consecuencias negativas no intencionadas sería un buen lugar donde empezar”.

El arzobispo hizo un llamado a mayor solidaridad, señalando que “cada uno de nosotros está hecho a imagen de Dios y está atado a su amor poseyendo una profunda dignidad humana; tenemos la obligación de amar y honrar esa dignidad los unos en los otros y especialmente en nuestro trabajo”.

Él elogió los sindicatos por fomentar el bien común ayudando a los trabajadores.

El arzobispo Wenski también hizo una súplica a arreglar “nuestro quebrado sistema de inmigración para detener la explotación y la marginación de millones de personas, así como para atender las necesidades de desarrollo de otros países”.

En esta nación de inmigrantes “una economía vibrante y justa” necesita la contribución de todos, él dijo.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *