‘La fuerza con la que Cristo resucitó no es violenta’, dice el Papa León en su mensaje de Pascua

El Papa León XIV pronuncia su mensaje “urbi et orbi” (a la ciudad y al mundo) desde el balcón principal de la Basílica de San Pedro en Pascua en el Vaticano, el 5 de abril de 2026. (Foto OSV News/Vatican Media, distribuida por Reuters)

Por Courtney Mares, OSV News

CIUDAD DEL VATICANO (OSV News) — Desde la logia de la Basílica de San Pedro el día de Pascua, el Papa León XIV lanzó un apasionado llamamiento a la paz, declarando que el poder de Cristo resucitado no es violento y exhortando a los líderes mundiales a deponer las armas y optar por el diálogo en lugar de la dominación.

El discurso se produjo momentos después de que el Papa celebrara la Misa de Pascua en la Plaza de San Pedro ante más de 50.000 personas y precedió a su solemne bendición “urbi et orbi”, que significa “a la ciudad y al mundo”, en la que el Papa ofrece una indulgencia a los católicos de todo el mundo que reciban la bendición con la disposición adecuada.

“A la luz de la Pascua, ¡dejémonos sorprender por Cristo! ¡Dejemos que su inmenso amor por nosotros nos transforme el corazón! ¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz! No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo. No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo”, dijo el Papa León el 5 de abril.

El Papa repitió la palabra “paz” 13 veces en su discurso, subrayando que la paz que ofrece Cristo resucitado “no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros”.

“¡Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!”

En un anuncio sorpresa, el Papa León reveló que organizará una vigilia de oración por la paz en la Basílica de San Pedro el sábado 11 de abril.

En el centro de su mensaje se encontraba una meditación sobre la naturaleza del poder de Cristo en la resurrección, que contrastó con la violencia que caracteriza al mundo moderno.

“La fuerza con la que Cristo resucitó no es violenta”, dijo el Papa León.

Esa fuerza, añadió el Papa, “es Dios mismo, Amor que crea y engendra, Amor fiel hasta el final, Amor que perdona y redime”.

“En este día de fiesta, dejemos a un lado toda voluntad de disputa, de dominio y de poder, e imploremos al Señor que conceda su paz al mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia, que nos hacen sentir impotentes ante el mal. Al Señor encomendamos todos los corazones que sufren y esperan la verdadera paz que sólo Él puede dar”, dijo.

El Papa advirtió contra la “globalización de la indiferencia”, una frase que atribuyó a su predecesor, el Papa Francisco, quien impartió su última bendición “urbi et orbi” desde la misma logia el Domingo de Pascua de hace un año, el día antes de su muerte. El Papa León repitió las palabras de la bendición de Pascua del Papa Francisco del año pasado, en la que el difunto Papa lamentaba “cuánta voluntad de muerte vemos cada día en los numerosos conflictos que afectan a diferentes partes del mundo”.

“Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes”, dijo el Papa León. “Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos”.

“¡No podemos seguir siendo indiferentes! ¡No podemos resignarnos al mal!”, añadió.
Citando un sermón de San Agustín, el Papa León dijo: “Si el morir te causa espanto, ama la resurrección”.

La Pascua, dijo el Papa, “es una victoria: de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas, del amor sobre el odio”.

“Una victoria que ha tenido un precio altísimo”, añadió. “Cristo, el Hijo del Dios vivo (cf. Mt 16,16), tuvo que morir, y morir en una cruz, tras sufrir una condena injusta, ser escarnecido y torturado, y haber derramado toda su sangre. Como verdadero Cordero inmolado, tomó sobre sí el pecado del mundo (cf. Jn 1,29; 1 P 1,18-19) y así nos liberó a todos, y con nosotros también a toda la creación, del dominio del mal”.

“El mal no tiene la última palabra, porque ha sido vencido por el Resucitado”, dijo.

Tras impartir la bendición “urbi et orbi” en latín, el Papa León ofreció saludos de Pascua en 10 idiomas diferentes, incluidos el chino y el árabe, entre vítores cuando habló en inglés y español.

“Que lleven la alegría de Jesús, que ha resucitado y está presente entre nosotros, a todos aquellos con quienes se encuentren”, dijo en inglés. A continuación, el Papa se unió a la multitud festiva en la Plaza de San Pedro en el papamóvil.

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