Por Carol Glatz, Catholic News Service
CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — Si los cristianos quieren hablar de Dios, deben dedicar tiempo cada día y cada semana a escuchar la palabra de Dios en la oración y la liturgia, dijo el Papa León XIV.
“De ahí la necesidad de la oración, en la que estamos llamados a vivir y a cultivar la amistad con el Señor” a través de la oración, dijo el 14 de enero durante su audiencia general
“Esto se realiza, primeramente, en la oración litúrgica y comunitaria, en la que no somos nosotros quienes decidimos qué escuchar de la Palabra de Dios, sino que es Él mismo quien nos habla por medio de la Iglesia”, dijo. “Además, se cumple en la oración personal, que tiene lugar en el interior del corazón y de la mente”.
“Durante la jornada y la semana del cristiano no puede faltar el tiempo dedicado a la oración, a la meditación y a la reflexión”, dijo.
“Solo cuando hablamos con Dios podemos también hablar de Él”.
Dirigiéndose a los visitantes reunidos en la Sala de Audiencias Pablo VI para la audiencia general, el pontífice continuó una nueva serie de catequesis dedicadas al Concilio Vaticano II, el cual, según dijo el Papa León en su primera charla de presentación de la serie, el 7 de enero, había “redescubierto el rostro de Dios como Padre que, en Cristo, nos llama a ser sus hijos”,
El Santo Padre dedicó su catequesis del 14 de enero a la Constitución dogmática sobre la revelación divina del Vaticano II, “Dei Verbum”, calificándola de “uno de los documentos más bellos y más importantes” del concilio.
El documento, publicado en 1965, afirma “un punto fundamental de la fe cristiana”, que “Jesucristo transforma radicalmente la relación del hombre con Dios”, que ya no es invisible ni distante, sino que se ha hecho carne, dijo.
Por la abundancia de su amor, el Señor “habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor, y mora con ellos, para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía”, dijo. “Por eso, la única condición de la nueva alianza es el amor”.
Si bien esta Alianza es eterna y “nada nos puede separar de su amor”, la revelación de Dios tiene “posee el carácter dialógico de la amistad”, que “no soporta el mutismo, sino que se alimenta del intercambio de palabras verdaderas”, dijo.
Al igual que las amistades humanas pueden terminar con “algún gesto clamoroso de ruptura, o también por una serie de desatenciones cotidianas que desgastan la relación hasta romperla”, la amistad con Jesús debe cultivarse y cuidarse a diario, dijo el Papa León.
Por lo tanto, el primer paso es cultivar una “actitud de escucha”, para que “la Palabra divina pueda penetrar en nuestras mentes y en nuestros corazones”, dijo. “Al mismo tiempo, estamos llamados a hablar con Dios, no para comunicarle lo que Él ya sabe, sino para revelarnos a nosotros mismos”.
“Si Jesús nos llama a ser sus amigos, intentemos no desoír su llamada”, dijo.
“Acojámosla, cuidemos esta relación, y descubriremos que la amistad con Dios es nuestra salvación”, afirmó.
