Esperanza en El Señor — El Santo silencioso

Archbishop Kurtz

Archbishop Kurtz

La semana pasada hicimos una pausa durante los días penitenciales de la Cuaresma para celebrar unos días festivos del mes de marzo. Por supuesto, ¿quién no conoce a San Patricio? desfiles y herencia irlandesa abundan. En Louisville los miembros de la Antigua Orden de Hibernios siempre han estado bien preparados para mostrar no solo su herencia pero la fe católica que los sostiene. ¡Les doy tres hurras!

De manera más silenciosa, celebramos la fiesta de mi tocayo – José – el 19 de marzo.

Cada año, esta fiesta es un miniretiro para mí. En 1972, fui ordenado sacerdote el 18 de marzo y celebré una Misa de Acción de Gracias el día 19. Ese año al celebrar lo que solíamos llamar “mi primera Misa” tenía a mi santo patrono en mente, y cada año es maravilloso celebrar y recordar estas dobles ocasiones de júbilo.

Recuerdo a mi mamá diciéndome que tenía tíos de ambos lados de mi familia con el nombre José. Ambos murieron antes de que yo naciera, así que solo los conocí por su reputación. Gozaban de muy buena reputación.

Cuando tengo confirmaciones, los nombres me llaman la atención. Claro que está el nombre bautismal del joven adolescente siendo confirmado y el nombre que escogen. En sus cartas que me escriben, la gente joven menciona la razón por la cual escogen un nombre, y realmente disfruto leer lo que les llamó la atención y por que escogieron esos nombres. Algunos tienen mi misma situación. Un tío o una tía o algún otro miembro familiar tiene ese nombre y la familia con razón desea que continúe. Después los estudiantes aprenden acerca del santo que inspira este nombre por una búsqueda de Google, la cual pienso es una ocasión de gracia.

Aunque antes de los días de Google, aprendí durante la primaria acerca de San José, callado y fuerte, fiel, que se abrió al plan de Dios, que tuvo una vida llena de sueños e incertidumbre. La toma de decisiones era central en su vida al estar al cuidado de la Sagrada Familia, y gracias a su inclinación de seguir el consejo y dirección de los mensajeros de Dios, siempre parecía salir bien.

¡Me hubiera gustado escuchar su voz! Tristemente ni siquiera obtenemos una buena cita de él en todo el Nuevo Testamento, sin embargo leemos sus decisiones fieles y consistentes.
Su contraparte del Viejo Testamento era el hijo más joven de 12 – los 12 hijos de Jacob que formarían las doce tribus de Israel, el pueblo escogido. José no era apreciado por sus hermanos y el libro de Génesis nos dice de él de haber sido arrojado a una zanja para que muriera, rescatado por unos mercaderes en camellos y llevado a Egipto. Hizo bien en cooperar con la voluntad de Dios y alcanzó prominencia. Aunque hubiera tenido cada razón para no ser tan buena gente con sus hermanos que lo habían abandonado, se vuelve una prefigura de nuestro Salvador Jesús al hacerse cargo del hambre que azotaba y de los hermanos desesperados que fueron a Egipto por ayuda.

Recientemente leí en el libro del Éxodo (13:19) que Moisés, al dejar Egipto, se llevó los huesos de José para llevar a cabo la promesa que José pidió a los israelitas de que sus huesos descansaran en la Tierra Prometida. Qué gran clave sería la presencia del patriarca José al desarrollarse la historia de la salvación en la Tierra Prometida.

Me pregunto si a San José le explicaron de quien provenía el nombre que llevaba. Puedo imaginar que el temeroso de Dios de José era bien educado en Escritura como en carpintería. San José seguramente aprendió de sus padres y su rabí acerca de José quien se elevó en prominencia en exilio y rescató a su pueblo cuando el hambre los llevó a Egipto. Él debió haber rezado para que cuando su tiempo llegara de que él también sería fuerte para aquellos encargados a su cuidado … sin pensar que a su cargo serían el Hijo de Dios y Su madre María.

El papa Francisco llama a nuevos evangelizadores (que somos nosotros) de ser grandes testigos de la fe. Esto es exactamente lo que los santos son. Para San José, su testimonio mostró sus dones: ser fuerte y reflexivo, callado y rebosante de humildad. Tendremos el ejemplo de dos santos modernos, Juan XXIII y Juan Pablo II, como grandes testigos después de sus canonizaciones dentro de un mes.

La cuaresma es un gran tiempo para que busquemos el ejemplo de un santo por quien somos nombrados. Con el Internet a nuestro alcance, ¡es sencillo ser inspirados!

Arzobispo Joseph E. Kurtz

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