Vida en Cristo – El discernimiento

Father Michael Wimsatt

La palabra discernimiento proviene del latín discernere, una palabra muy similar a la palabra en español discernir. En ambos casos la raíz del significado es la misma: discernir es separar, distinguir o una palabra menos común es reconocer.

Con este significado de la raíz en mente nos podemos preguntar como cristianos “¿Por qué necesito discernir?” Finalmente, muy a menudo aplicamos la noción del discernimiento a encontrar una vocación en la vida. Dios nos llama a cada uno a ser santos y nos crea con ese propósito en la mente.

La vocación que Dios comparte con nosotros desde nuestro nacimiento es nuestro camino a la santidad. Muchos caminos pueden ser buenos para nosotros, pero podemos decir que, para cada uno de nosotros, un camino es el mejor. Dios sabe bien el camino que tiene en mente para nosotros. Por esta razón discernir nuestra vocación es de particular importancia.

Al mismo tiempo, el discernimiento debería ser una práctica diaria incluso para aquellos que han encontrado su vocación. Incluso si estamos bien seguros que hemos encontrado la vocación que Dios pretende, la necesidad de asistencia en vivirla es esencial.

Mas aun, nuestra necesidad por la iluminación divina es casi constante en la vida. Por mi parte puedo decir que, siendo sacerdote por más de 8 años, siento la necesidad del discernimiento más que nunca.

Así que ¿dónde comenzamos? dada la necesidad de discernir diariamente la voluntad de Dios en nuestras vidas podemos también proponer la pregunta, “¿Qué estoy discerniendo?” aquí puedo hacer notar a la necesidad de separar, distinguir, reconocer lo que es verdadero y falso, lo que es absoluto y lo que es relativo, lo que es sustancia y lo que es sombra, lo que es realidad y lo que es ilusión.

La guía más importante de acuerdo con estos asuntos es además la guía más importante para cada uno de nosotros en la vida cristiana en sí misma. El Espíritu Santo es el que permite un auténtico discernimiento. Con el Espíritu Santo podemos convertirnos en niños, mujeres y hombres sabios.

Sin el Espíritu Santo solo podemos convertirnos en tontos. Por ello, una parte importante del discernimiento es confiar siempre en el Espíritu Santo. Afortunadamente, esto puede hacerse en cualquier momento y en donde nos encontremos. Lo más pronto que podamos empezar lo mejor y puede que no logremos terminar en esta vida hasta el último respiro.

Finalmente podemos preguntar “¿En dónde comienzo por discernir?” Pregúntese a sí mismo “¿Dónde necesito más sabiduría en mi vida?” Cual sea la respuesta o respuestas que obtenga puede ser un buen lugar para empezar. Si no encuentra lugar en su vida en donde necesite sabiduría, ¡algo está mal! Si discernimos bien, esto es, si separamos, distinguimos o reconocemos bien, encontramos que un tipo de comunión más profundo es posible para nosotros.

Entonces comenzamos a experimentar una comunión profunda con la humanidad, así como una profunda comunión con Dios. Y esta comunión profunda que probamos y experimentamos en esta vida es la preparación para la plenitud de la comunión que nos espera en la vida eterna. Esto es el por qué el discernimiento es tan importante para cada uno de nosotros en nuestra vida presente.

El padre Michael Wimsatt es pastor de Cathedral of the Assumption.

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