Testigos del Amor de Dios — Pastoral de jóvenes Hispanos

Brittany Garcia

Este artículo es parte de una serie enfocada en diferentes áreas ministeriales. Los artículos son presentados bajo la perspectiva del proceso del V Encuentro Nacional de Pastoral Hispana/Latina.

Todos ya sabemos que el enfoque del V Encuentro son los jóvenes hispanos. Conocemos las estadísticas que muestran que los jóvenes hispanos ya son la mayoría de los jóvenes católicos en los Estados Unidos. Pero la pregunta que se nos presenta a cada uno de nosotros según lo que ya sabemos y hemos escuchado sobre los jóvenes hispanos en los Estados Unidos es “¿Cómo vamos a responder a esta necesidad y realidad?” Requiere que tomemos acción.
En el V Encuentro hemos platicado mucho sobre la importancia de acompañar a los jóvenes igual como Jesús acompañó a los discípulos en camino hacia Emaús. Jesús se les acercó, escuchó y aceptó su invitación de cenar con ellos en casa. Pero no podemos olvidar que la historia del Camino hacia Emaús no paró con el acompañamiento sino la historia inició con el acompañamiento.
Nuestro acompañamiento con los jóvenes debe tener esta misma esperanza y meta final. Tenemos que preguntarnos ¿Para qué los estamos acompañando? ¿Hacia quién estamos acompañando a los jóvenes? ¿Con qué fin estamos acompañándolos? Porque si no nos preguntamos estas cosas fácilmente podemos caer en el relativismo y permitir todo en el nombre de “acompañar a los jóvenes.” La meta no es nada más de acompañar a los jóvenes sino de invitarles a que formen parte de la misión también. Acompañamos a los jóvenes en camino hacia Cristo y a participar en Su misión.
Con el por qué de nuestro acompañamiento esto nos lleva al segundo enfoque del V Encuentro: ser discípulos misioneros. Todos nosotros los cristianos tenemos el llamado y el deber de ser misioneros. Creo que estos dos enfoques van de la mano. ¿Porque? Porque los jóvenes hispanos/latinos en los Estados Unidos tienen características únicas que los hacen capaces de convertirse en misioneros excepcionales. Les comparto 3 razones por lo cual digo esto junto con algunas preguntas de reflexión:
1. Muchas veces los jóvenes hispanos/latinos son bilingües (no siempre pero muchas veces.) Con sus capacidades de hablar y/o entender tanto el español como el inglés pueden evangelizar y catequizar con claridad no sólo un amplio número de personas en los Estados Unidos sino también a otros en muchos diferentes países. ¿Hemos estado invitando a los jóvenes a ser catequistas en nuestras parroquias? ¿Les hemos dado una oportunidad de participar en una misión dentro y/o fuera del país?
2. Muchos jóvenes hispanos/latinos son biculturales, o sea saben navegar la cultura americana tanto como la cultura hispana/latina. Si bien el Evangelio es uno solo, éste debe penetrar las raíces profundas de cada cultura. Siendo bicultural los jóvenes latinos/hispanos pueden difundir la Buena Nueva de tal manera que llega a raíces profundas de la cultura. Y, además, fácilmente pueden convertirse en misioneros de la paz, construyendo puentes en la sociedad americana entre ambas comunidades. Cuando hablamos de gente puente, ¿contamos con los jóvenes? Cuando hablamos de justicia social, ¿hemos invitado la voz del joven bicultural a la conversación?
3. Muchos jóvenes hispanos/latinos aprendieron las tradiciones de fe y celebraciones culturales de los países de origen de sus padres (o abuelos o bisabuelos). Presentando la comunidad católica en general en los Estados Unidos a las Posadas, bailes típicos, celebraciones de Nuestra Señora de Guadalupe, Vía Crucis viviente, Día de los Muertos, etcétera puede realmente renovar y rejuvenecer la fe de muchos. ¿Hemos dejado que los jóvenes forman parte del equipo de planificación para estas celebraciones importantes para nuestra fe y nuestras familias? ¿Hemos animado a los jóvenes hispanos que presentan algunas de estas tradiciones a los jóvenes en general de otras razas para que ellos puedan aprovechar de estas lindas celebraciones también?
En respuesta al V Encuentro, acción es requerida de parte de todos nosotros de acompañar e invitar intencionalmente a los jóvenes hispanos/latinos en nuestro país a formar parte de la gran misión de la Iglesia de evangelizar al todo el mundo, comenzando en nuestras propias familias, parroquias y comunidades y con nuestros propios jóvenes.
“Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza.” – 1 Timoteo 4:12 –

Brittany Garcia es coordinadora diocesana de la Pastoral Juvenil Hispana en la Diócesis de Knoxville.

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