Papa Francisco ofrece oraciones tras sangriento fin de semana en EE.UU.

Una mujer llora durante una vigilia en Dayton, Ohio, el 4 de agosto de 2019. El papa Francisco ofreció oraciones, junto con líderes de la Iglesia Católica, expresando su pesar tras un par de tiroteos masivos en los Estados Unidos que dejaron al menos 31 muertos y decenas de heridos en Texas y Ohio 3 y 4 de agosto (Foto CNS-Bryan Woolston, Reuters)

Por Rhina Guidos Catholic News Service

WASHINGTON — El papa Francisco se unió a líderes de la Iglesia Católica para expresar su pesar inmediatamente después de dos tiroteos masivos en los Estados Unidos que dejaron por lo menos 31 personas muertas y decenas de heridos en Texas y Ohio el 3 y 4 de agosto.

Después de la oración del Ángelus en la Plaza de San Pedro el 4 de agosto, el papa dijo que deseaba expresar su cercanía espiritual a las víctimas, los heridos y las familias afectadas por los ataques. También incluyó a aquellos que fallecieron una semana antes durante un tiroteo en un festival en Gilroy, California.

“Estoy espiritualmente cerca de las víctimas de los episodios de violencia que en estos días han ensangrentado a Texas, California y Ohio, en Estados Unidos, afectando a gente indefensa”, dijo.

El papa se unió a los obispos de Texas así como a líderes y organizaciones católicas nacionales en respuesta al sangriento primer fin de semana de agosto, en el cual se produjo el octavo más mortal ataque vinculado a las armas en el país, después de que un tirador disparó a la multitud en la mañana del 3 de agosto en un centro comercial en El Paso, Texas, matando a 22 e hiriendo a decenas.

Menos de 24 horas después del tiroteo en El Paso, autoridades en Dayton, Ohio, reportaron por lo menos nueve muertos y más de doce heridos, después de un ataque de un tirador en o cerca de un bar a tempranas horas del 4 de agosto. El supuesto tirador murió a causa de las heridas y posteriormente la policía lo identificó como Connor Betts de 24 años, residente de Bellbrook, Ohio.

El 4 de agosto, después de que el segundo tiroteo se diera a conocer, el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) y el presidente del comité de políticas nacionales de los obispos ofrecieron oraciones y condolencias e instaron otros a la acción.

“Las vidas perdidas este fin de semana nos hacen confrontar una terrible verdad. Nunca podremos creer otra vez que los tiroteos masivos representan una excepción aislada. Se trata de una epidemia contra la vida que debemos … enfrentar”, dijo el cardenal Daniel N. DiNardo de Galveston-Houston, presidente del USCCB, en un comunicado emitido conjuntamente con el obispo Frank J. Dewane de Venice, Florida, presidente del comité de justicia interna y desarrollo humano del USCCB.

“La misericordia y visión de Dios nos obligan a impulsar una acción preventiva. Alentamos a todos los católicos a incrementar la oración y el sacrificio para sanar y ponerle fin a estos tiroteos. Instamos a los católicos a orar y alzar sus voces por los cambios necesarios a la política interna y la cultura nacional también”, agregó el comunicado.

En el tiroteo en El Paso, la policía arrestó a Patrick Crusius, de 21 años de Allen, Texas.

Varias agencias de noticias reportaron que las autoridades locales y federales están investigando si el tiroteo fue posiblemente un crimen de odio ya que el supuesto atacante puede estar vinculado a un manifiesto que habla de “la invasión hispana” de Texas.

A través de Twitter, el obispo John Stowe de Lexington, Kentucky, tuiteó el 4 de agosto lo siguiente: “Más muertes sin sentido vinculadas a las armas… más nacionalismo blanco … más desprecio por la santidad de la vida humana. … Necesitamos crear ahora la comunidad amada que Jesús imagina”.

En su sitio web, la Diócesis de El Paso anunció el 4 de agosto que el horario de las Misas dominicales no cambiaría, pero canceló “por precaución”, un kermés en la Iglesia de Nuestra Señora de la Luz.

La diócesis también pidió oraciones y dijo que el obispo Mark J. Seitz participaría en una vigilia nocturna interreligiosa el 4 de agosto por las víctimas. En un comunicado anunciando la vigilia, los líderes religiosos dijeron que las comunidades necesitan consolación.

“Hoy nos encontramos horrorizados y conmocionados por la devastadora pérdida de vidas y los ataques contra nuestra comunidad fronteriza. Mañana lloraremos, secaremos lágrimas, ofreceremos nuestro sacrificio de oración y nos prepararemos para el trabajo que nos espera”, y juntos los habitantes de las tierras fronterizas se mantendrán firmes, dijeron los líderes de las comunidades de fe en la declaración emitida por la Alianza Interreligiosa del Suroeste y el Instituto Fronterizo Esperanza (Hope Border Insitute) de la Diócesis de El Paso.

El instituto, que trabaja en cuestiones de inmigración, pidió por Twitter que los que pudieran donaran sangre localmente en un centro de la ciudad de El Paso. También dio instrucciones para aquellos que buscaban a seres queridos posiblemente heridos en el tiroteo y ofreció ayuda para personas que tenían miedo de contactar a las autoridades debido a su estatus migratorio.

“Si tienes miedo de comunicarte con las autoridades acerca del tiroteo debido a tu estatus migratorio, puedes contactar al Instituto Fronterizo Esperanza y te ayudaremos “, la organización tuiteó en inglés y español el 3 de agosto.

Las Hermanas de la Misericordia de las Américas publicaron una oración en su sitio web llamada “Que termine el tiroteo”. Pidieron a los legisladores que promulguen leyes sobre armas de fuego “para proteger a todos en nuestra sociedad”.

Inmediatamente después de la noticia del tiroteo en El Paso, tuitearon: “Nuestros corazones se rompen por las familias de las personas asesinadas y heridas en el tiroteo masivo de hoy en El Paso. Una escuela, una sala de cine, una iglesia, un centro comercial: todos los lugares donde deberíamos sentirnos seguros, todos son lugares que han experimentado una tragedia sin sentido debido a las armas”.

El cardenal DiNardo y el obispo Dewane dijeron en su declaración del 4 de agosto que la conferencia de los obispos ha abogado durante mucho tiempo por leyes responsables de armas y mayores recursos para abordar las causas profundas de la violencia y pidió al presidente y al congreso que dejen los intereses políticos “y encuentren formas para proteger mejor la vida inocente”.

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