Obispos de los Estados Unidos toman acción para responder a crisis de abuso

El cardenal Joseph W. Tobin, de Newark, N.J., centro, responde a una pregunta de un periodista durante una conferencia de prensa el 13 de junio de 2019, en la asamblea general de primavera de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos en Baltimore. Los obispos se reunieron para abordar el tema de la crisis de abuso sexual. (Foto CNS-Bob Roller)

Por Carol Zimmermann

Catholic News Service

Durante la reunión de primavera de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU del 11 al 13 de junio en Baltimore, Maryland, quedaba claro que los prelados tenían que responder a la crisis de abuso sexual en la iglesia –y en el último día de su encuentro aprobaron una serie de procedimientos para iniciar este proceso.

El 13 de junio, votaron para implementar el documento “Vos Estis Lux Mundi” (“Ustedes son la luz del mundo”), emitido por el papa Francisco en mayo para ayudar a la Iglesia Católica a proteger a sus miembros del abuso y que sus líderes rindan cuentas.

Los obispos también aprobaron el documento “Reconociendo nuestros compromisos episcopales” y prometieron responsabilizarse ante los compromisos incluidos en el capítulo, incluyendo una política de cero tolerancia ante el abuso. El documento dice que cualquier código de conducta para el clero en sus respectivas diócesis, es aplicable también a los obispos.

Ellos votaron a favor del “protocolo sobre las disponibles restricciones no penales a obispos”, el cual explica qué opciones canónicas están disponibles para los obispos cuando un obispo retirado renuncia o es destituido “debido a una conducta sexual inapropiada con adultos o grave negligencia en su gestión, o en caso posterior a su renuncia si fuese encontrado que ha actuado de ese modo o no tomó acción”.

La primera medida tomada fue la votación del 12 de junio para autorizar la implementación de un sistema de información de terceros, que permitiría que las personas reporten confidencialmente denuncias contra obispos por abuso, a través de una línea telefónica gratuita y por internet. El sistema, el cual estaría a cargo de una empresa externa contratada por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, debe estar funcionando a más tardar el 31 de mayo del 2020.

Durante el primer día de la reunión, varias personas que se dirigieron a los obispos y debatieron sobre el desafío que se tiene por delante y la necesidad de que los obispos sean transparentes y den cuentas al liderazgo laical. Los obispos también analizaron sus planes para el proceso de votación referente a procedimientos y políticas en respuesta a la crisis de abusos, incluyendo algunos asuntos que quedaron pendientes en noviembre durante su reunión general de otoño por solicitud del Vaticano.

El tema del aplazamiento del voto por parte de los obispos en estos procedimientos fue abordado desde el inicio de la reunión el 11 de junio en un mensaje del arzobispo Christophe Pierre, nuncio apostólico en Estados Unidos.

Señaló que había “algunas manifestaciones de desacuerdo” de algunos obispos estadounidenses en la reunión previa en cuanto a posponer las votaciones sobre asuntos relacionados a la crisis de abuso sexual por parte del clero que volvió a surgir, pero él también enfatizó que “la unidad prevalece sobre el conflicto”.

“Trabajar juntos nos brinda la oportunidad de hablar y escuchar”, decía el mensaje del arzobispo Pierre, leído por monseñor Walter Erbi, encargado de asuntos diplomáticos en la nunciatura del Vaticano en Washington. El arzobispo Pierre estaba en el Vaticano para participar en una reunión de nuncios.
El mensaje del arzobispo Pierre explicó que, a pesar del deseo entre los obispos de EE. UU. en noviembre de actuar rápidamente para abordar la nueva crisis de abuso sexual por parte del clero, el aplazamiento de los votos en este tema permitió que la iglesia estadounidense participe más plenamente en la cumbre del Vaticano sobre la protección de menores que se realizó en febrero.

“Una de las razones por las cuales el Santo Padre pidió retrasar la votación, fue que la iglesia en pleno necesitaba caminar unida, para trabajar de una forma sinodal”, dijo el arzobispo Pierre, “bajo la dirección del Espíritu Santo para hacer más claro el camino que hay que seguir”.

Seguir adelante fue ciertamente otro tema en la reunión, al que se refirió el presidente de la Junta Supervisora Nacional Francesco Cesareo el 11 de junio, quien hizo un llamado a una mayor participación del laicado en las acusaciones de abuso que se investigan o en la respuesta a los reportes de abusos en contra de los obispos.

Igualmente, Cesareo dijo que los miembros de la Junta Supervisora Nacional recomiendan una exhaustiva revisión del “Capítulo para la protección de niños y jóvenes” y una revisión del proceso de auditoría de la implementación a nivel diocesano del capítulo, el cual rige la respuesta de la iglesia a las acusaciones de abuso por parte del clero.

“Reforzar la auditoría brindaría la posibilidad de mejorar los métodos existentes en sus diócesis para proteger y sanar”, dijo Cesareo. “Prácticamente todas sus diócesis, incluyendo aquellas donde los problemas salieron a la luz pública bajo el microscopio de los medios y fiscales generales, han logrado con facilidad la aprobación de la auditoría durante años, ya que las exigencias actuales son muy bajas.

Ahora es el momento de aumentar las exigencias en el cumplimiento, a fin de asegurar que los errores del pasado no se repitan”.

Cesareo también aconsejó que el capítulo “debe ser revisado inmediatamente para incluir a los obispos explícitamente y demandar una mayor rendición de cuentas”.

“Ustedes tienen una gran oportunidad -dijo- de predicar con el ejemplo y contribuir demostrándoles a las diócesis y conferencias episcopales de alrededor del mundo, no sólo cuán importante es la participación laical para asegurar una mayor responsabilidad y transparencia, sino también cómo el laicado y el episcopado pueden ser corresponsables para el bienestar de la iglesia”.

Tanto la Junta Supervisora Nacional como el Consejo Asesor Nacional, presionaron a los obispos para que insten a los representantes del Vaticano a difundir los documentos sobre la investigación entorno a la conducta impropia de Theodore E. McCarrick, el ex cardenal que fue expulsado del sacerdocio a principios de este año. Las acusaciones contra él salieron a la luz pública hace casi un año, el 20 de junio del 2018.

Además, los obispos analizaron las próximas elecciones, la crisis en la frontera y el tema de los jóvenes adultos que abandonan la iglesia.

Se les instó a hacer más para solidarizarse con el sufrimiento de las familias inmigrantes, acompañarles espiritualmente como párrocos y manifestar apoyo a las medidas legales que buscan ayudarles.

“Es tan importante que nuestro trabajo concuerde con nuestras palabras en este asunto”, dijo el obispo Jaime Soto de Sacramento, California, el 11 de junio después de una presentación del equipo de trabajo sobre temas de inmigración para la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB).

Dos obispos miembros del grupo, el arzobispo José H. Gómez de Los Ángeles y el obispo Joe S. Vásquez de Austin, Texas, ofrecieron una actualización de lo que la iglesia de EE. UU. está haciendo a nivel nacional y en ciertas regiones del país en asuntos de inmigración.

El obispo Vásquez instó al grupo a “redoblar los esfuerzos para ofrecer apoyo espiritual y acceso a servicios sociales y legales para las familias afectadas”, subrayando que es “importante que ellos se sientan apoyados por la iglesia durante este tiempo de incertidumbre”.

El obispo auxiliar Robert E. Barron de Los Ángeles, presidente del comité de los obispos para evangelización y catequesis, habló sobre la próxima presentación en la reunión de otoño enfocada en cómo responder al creciente número de jóvenes que abandonan la iglesia.

Para él, lograr que los que no tienen afiliación religiosa o “ningunos” -particularmente los jóvenes- regresen a la Iglesia Católica, debe ser una máxima prioridad para la iglesia, dijo destacando que 50 por ciento de los católicos de 30 años o menos han dejado la iglesia.

“La mitad de los niños que bautizamos y confirmamos en los últimos 30 años, ahora son ex-católicos o no están inscritos”, comentó- y “uno de cada seis milenarios (de la generación del milenio) en EE. UU. es ahora ex católico”.

De cara a las elecciones presidenciales del 2020, el documento trimestral de los obispos estadounidenses que ofrece orientación a los votantes sobre la enseñanza social católica no cambiará, pero será complementado con una breve carta y cuatro videos de 90 segundos que reflejan la enseñanza del papa Francisco -según se les informó a los obispos.

Un grupo pequeño de no más de 10 manifestantes permaneció en una protesta principalmente en silencio el 11 de junio, en las afueras del hotel donde se llevó a cabo la reunión. Una de las demandas del grupo fue que los obispos reporten las acusaciones de abuso primero a la policía.

“No creemos que la iglesia pueda vigilarse a sí misma”, dijo Becky Ianni, directora de la Red de víctimas de abuso por parte de sacerdotes del área de Washington.

Durante la misa de los obispos al final del primer día de la reunión de primavera, el cardenal Daniel N. DiNardo de Galveston-Houston y presidente de la USCCB, comentó sobre los retos que encaraban los primeros cristianos y pidió a los obispos que sigan el ejemplo de Bernabé en los Hechos de los Apóstoles, quien era respetado y confiable.

“Hoy honramos a Bernabé en nuestro deseo de hacer la voluntad de Dios y hacerlo cuidadosamente y con discreción, pero también con lo que el Santo Padre llama atrevimiento, atrevimiento apostólico”, dijo.

En el día final del encuentro, los obispos también aprobaron el texto para actualizar lo que se refiere a la pena de muerte en el Catecismo Católico de Estados Unidos para Adultos, y hacerlo acorde al modificado catecismo universal.

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