Los padres de familia son la mejor opción para proteger a sus hijos del mundo exterior

Por Beth Griffin, Catholic News Service

NACIONES UNIDAS (CNS) — El futuro de la humanidad depende del compromiso de los padres de familia en proteger y alimentar a sus hijos respectivos, infundir valores y ayudarlos a que maduren como seres humanos, afirmaron varios oradores en las Naciones Unidas para celebrar el cuarto Día Mundial de los Padres de Familia, que se celebra anualmente.

A pesar de un alejamiento mundial del compromiso de convertirse en padres de familia y del compromiso del matrimonio, la mayoría de los hijos se educan todavía dentro del seno de familia estable que cuenta con padre y madre y reciben los beneficios de buenos resultados emocionales, físicos, sociales y económicos, afirmaron varios oradores durante el evento del primero de junio.

La reunión fue auspiciada por la”Holy See Mission to the U.N” (Misión de la Santa Sede ante las Naciones Unidas) y “Universal Peace Federation” (Federación de la Paz Mundial), y llevó el título de  “La importancia de la paternidad y de la maternidad para un desarrollo íntegro”.

“La importancia de padre y madre y de su compromiso mutuo de educar a la generación joven no se puede exagerar”, dijo el arzobispo Bernardito Auza, observador permanente del Vaticano ante las Naciones Unidas.

“El futuro de la humanidad depende de la manera en la que las madres y padres de familia cumplan con su misión de ser educadores en la formación de sus respectivos hijos, en cuanto a valores, integración social, confianza, respeto mutuo y responsabilidad; educación, trabajo arduo, afecto, compasión, perdón, solidaridad y desarrollo ético”, dijo.

El papa Francisco, en su exhortación conocida en latín como “Amoris Laetitia” (“El gozo del amor “), como secuencia de un proceso sinodal que duró dos años y que se enfocó sobre el tema de la familia, mantiene en gran aprecio el estado de maternidad y paternidad y subraya el valor de la armoniosa cooperación de ambos, padre y madre, en beneficio de sus respectivos hijos, explicó el arzobispo.

“La combinación del servicio de ambos es más grande que la suma del trabajo individual y los hijos se benefician al máximo del trabajo complementario de los padres respectivos”, dijo.

Y parafraseando al papa Francisco, el arzobispo Auza dijo: “Las madres y padres de familia, como coeducadores, infunden en sus respectivos hijos confianza, respeto amoroso por medio del afecto que les dispensan, el ejemplo que les ponen y la confianza; o, por el contrario, si fallan en esta responsabilidad, dejarán a sus respectivos hijos cuestionando si sus padres respectivos de veras se preocupan por ellos o no”.

Thomas Walsh es presidente de la Federación de Paz Mundial, en la que se ha adoptado el lema de que “la familia es la escuela del amor”. Y dijo que en las familias se ha desperdiciado un tanto el potencial por el desarrollo social en pequeña escala. La paternidad y maternidad conjuntas deben estar tejidas dentro de una narrativa persuasiva por medio de la cual se le dé voz a los valores sociales, dijo.

Es más, en las familias en las que existen ambos padre y madre, en comparación con las familias en las que solamente hay padre o madre, pero no los dos, “con frecuencia hay más tiempo, dinero, atención, apoyo familiar y estabilidad, siendo los hijos los beneficiados”, dijo Brad Wilcox, director del Proyecto Nacional del Matrimonio de la Universidad de Virginia. Y en contraste, la inestabilidad familiar produce tensión, interrumpe las redes sociales y deja menos tiempo para brindar cuidados, dijo.

En otras presentaciones también se enfocó el tema de la maternidad, la situación de muchos menores que no experimentan la ventaja de contar con padre en su vida y la seguridad que los menores adquieren al observar una relación saludable y amorosa entre sus respectivos padre y madre.

Brian Caulfield, director del grupo “Fathers for Good” (“Padres para el bien”), iniciativa de los Caballeros de Colón, dijo que hay muy poca discusión pública sobre el alto número de niños y niñas de Estados Unidos que crecen con carencia de padre.

“Existe un sentimiento general de que el padre de familia no es imprescindible”, producto de estereotipos creados por algunos medios de difusión “del padre de familia con poca capacidad intelectual”, dijo. “Habiéndose imbuído de tal marca, muchos hombres se han alejado de la posibilidad de que los señalen como tales”.

La pediatra Meg Meeker dijo que los niños y niñas aumentan su seguridad cuando observan las buenas relaciones que existen entre sus respectivos padre y madre; y el desarrollo de un carácter firme se deriva de un diverso ejemplo proveniente de padre, madre y la fe.

Considerando que los niños en general pasan un promedio de ocho horas al día frente a la televisión y otros medios electrónicos, comparado ese tiempo con solamente 34 minutos que comparten con sus padres respectivos, Meeker dijo que es sumamente importante que los padres se involucren con sus hijos y estén disponibles a fin de que puedan proteger a su progenie y colocarlos en el camino de la responsabilidad y madurez.

Y haciendo hincapié en el mismo tema, Deborah McNamara, consejera clínica del Instituto Neufeld en Vancouver, Columbia Británica, dijo que los padres, padre y madre, del siglo XXI son inmigrantes digitales que deben de guiar a sus respectivos hijos hacia una nueva época histórica.

El anhelo de cercanía y calor humanos constituye el hambre más grande de la humanidad, explicó, y los niños, dentro del hogar, pueden satisfacer esa hambre por medio de una relación que sea fuerte y en la que se reciba cuidado  por parte de un adulto, en lugar de una mera conexión electrónica con compañeros o amigos de la misma edad.

“La interrelación es lo más importante que una familia pueda ofrecer. En ella se protege a nuestros hijos respectivos de la adversidad. Debemos de proteger esa interrelación a toda costa”, dijo McNamara.

“Necesitamos creer que somos lo que nuestros hijos necesitan. Nosotros somos la mejor opción que puedan tener nuestros hijos. Tenemos que protegerlos del mundo exterior”, añadió.

“No podemos enviar a nuestros hijos hacia una época contemporánea digital con las manos vacías y solamente con la tecnología en remolque. Los padres de familia son todavía los mejores instrumentos”, dijo.

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