Esperanza en El Señor — Ocho dias de luz y alegría

POR ARZOBISPO JOSEPH E. KURTZ

La palabra Octava significa ocho, y la Celebración de la  Pascua de la Resurrección de Jesús es tan importante que los ocho días son considerados parte de nuestra celebración de la Pascua. Claro que cada domingo durante el año es “una pequeña Pascua” pero estos ocho días son especiales.

 

Semana Santa

 

Esta Octava de Pascua es precedida por ese peregrinar a través del misterio pascual que conocemos como Semana Santa. El Domingo de Ramos, viajamos con Jesús a Jerusalén y escuchamos las “hosannas” que preceden su pasión y muerte. El martes, la Catedral se llena de fieles arquidiocesanos que vienen a la Misa Crismal para ser testigos de la bendición de los santos óleos para la vida sacramental de la Iglesia del próximo año y a aplaudir a nuestros sacerdotes al renovar sus promesas de ordenación.

Posteriormente el Triduo Pascual comienza el Jueves Santo con la Misa Vespertina de la Cena del Señor, continuando el Viernes Santo y el Sábado Santo, culminando en la Vigilia Pascual y concluyendo con Oración Vespertina el Domingo de Pascua. El Jueves y el Viernes incluyen tanto la Misa Vespertina de la Cena del Señor y la maravillosa tradición del lavado de los pies así como el servicio de la Celebración de la Pasión de nuestro Señor el Viernes Santo y la tradición de la veneración de la Cruz.

En las Vigilias Pascuales en nuestras parroquias a través de la arquidiócesis, recibimos a más de 400 personas quienes se han estado preparando para ser recibidos en la Iglesia a través del Bautismo o conversión continua.

 

La edición de Conversations del mes de abril (www.archlou.org/publications-media/conversations/ o escanee el código QR) nos lleva hacia estos pasos de Semana Santa con una explicación de la bendición de los óleos en la Misa  Crismal y mi mensaje de la Pascua acerca de la primeros discípulos que fueron enviados después de su peregrinar y encuentro con Cristo resucitado en el camino a Emaús. Además entrevisté a Shayne Duvall, nuestro coordinador de evangelización, acerca de la “nueva evangelización y del próximo sínodo en el mes de octubre”.

 

Octava de Pascua

 

Ahora nos encontramos en la Octava de Pascua, que comienza con la obscuridad del Sábado Santo siendo dramáticamente quebrantado con la luz… de hecho un fuego real que cruje… señalando un nuevo amanecer. Me gustó que este fuego sea la fuente de una vela—el Cirio Pascual—que será encendido y colocado en un sitio de honor en el santuario hasta Pentecostés. “La Luz de Cristo” es proclamada  por el diácono y cada rincón de nuestros corazones y de nuestro mundo obscurecido se prepara para que la Luz de Cristo penetre con verdad y amor.

¡Aleluya! Es la palabra que lo dice todo. Estoy solo en la obscuridad. Con Cristo un nuevo día a amanecido.

We live in a world desperate for the light. Mary Ann Glendon in her new book, The Forum and the Tower speaks to the vocation of the philosopher and the politician, and she quotes Francis Fukuyama with a call for vocations to a world “of unprecedented materialism, desperate personal isolation, and inner psychological weakness verging on the collapse.” (The End of History and the Last Man, 1992)

Vivimos en un mundo desesperado por la luz. Mary Ann Glendon en su nuevo libro, The Forum and the Tower habla de la vocación del filosofo y del político, y cita a Francis Fukuyama con un llamado por vocaciones a un mundo “de materialismo sin precedente, aislamiento personal desesperado y debilidad psicológica interior al borde del colapso”. (The End of History and the Last Man, 1992)

En enero, el papa Benedicto habló a los obispos en las visitas ad limina acerca de la vocación hacia el mundo y la necesidad de líderes laicos informados e inspirados que traten estos retos culturales. Mientras que todos sabemos de las bendiciones de los laicos involucrados en ministerios de la Iglesia (¡en donde estaríamos sin los fuertes y vibrantes líderes en la Iglesia!), hay el peligro de que olvidemos que el principal llamado bautismal es a renovar la faz de la tierra, el mundo.

El sábado anterior al Domingo de Palmas fui testigo de este llamado en su mejor momento cuando más de 400 hombres, representando 85% de nuestras parroquias, se reunieron en Nuestra Señora de Lourdes para nuestra Conferencia Arquidiocesana para Hombres. Este fue un llamado a los hombres a aprender y a vivir su fe. El ponente principal fue el diácono Greg Hall de Houston cuyo testimonio fue conocido en el mundo.

En una presentación emocionante de una hora de duración, el diácono Hall nos llevó a través de la aventura del rescate de 33 mineros chilenos atrapados ½ milla bajo tierra mientras que el mundo, como un billón de observadores lo veían en la televisión. La compañía del diácono Greg en Chile especializada en equipo pesado de perforación y su equipo superaron todos los pronósticos y se mantuvieron fieles al esfuerzo del rescate por 67 días.

Posteriormente en mi homilía mencioné que cada uno de nosotros podría imaginar nuestro propio llamado a la integridad y fidelidad en los retos diarios que traen consigo los valores de Cristo al mundo. La Conferencia para Hombres fue una experiencia excepcional; me gustaría guardar en una botella el entusiasmo de ese día y utilizarlo durante todo el año.

Oportunamente la Octava de Pascua concluye con el domingo de la Divina Misericordia este fin de semana. De todos los obsequios de Jesús, sin duda Su Misericordia es el núcleo de lo que necesitamos para vivir nuestra fe Pascual. Celebre la alegría de la Pascua… el nuevo amanecer. ¡Una Pascua Bendita!

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