Esperanza en El Señor — El Sagrado Corazón de Jesús y el amor de Dios por nosotros

Archbishop Joseph E. Kurtz

Archbishop Joseph E. Kurtz

Esta es la homilía que prediqué el día viernes, 27 de junio en la Misa de cierre del Programa Marten de Homilías y Liturgias en la Universidad de Notre Dame.

Cuando ustedes descubren que alguien los ama, puede cambiar totalmente la forma en cómo se ve la vida. Ustedes fueron construidos para ser amados. Así es como Dios los creó y el amor genuino manifiesta lo mejor de ustedes. El amor auténtico los transforma.

El teólogo de la belleza, Hans von Balthasar, en su artículo “A Resume of My Thought”, tiene una imagen maravillosa de esta transformación que el amor manifiesta. Hablando de la primera conciencia del infante, él dice, “El hombre (la persona humana) existe solo en el diálogo con su prójimo. El infante es traído a la conciencia por si mismo solo por amor, por la sonrisa de su madre”. La imagen es cautivadora. Imaginen a un infante despertándose en un mundo nuevo y viendo en su primera mirada, la amorosa, alegre y tierna sonrisa de su madre. La sonrisa de la madre, como Balthasar dijo, comunica algo incalculable para el niño, es decir, que la existencia es verdadera, buena y hermosa. Una sonrisa está más allá de las palabras, y ¡la sonrisa de una madre lo dice todo!

Al crecer y madurar el niño, bendita será ella al experimentar el auténtico amor en gran profundidad. Cuando alguien experimenta lo que llamamos “enamorarse”, es la sonrisa del otro que ilumina su vida. En inglés es “falling in love.” El verbo “falling” transmite una cierta cualidad no merecedora hacia el evento… una cualidad gratuita… guiando a la persona amada a decir frecuentemente: “¡Simplemente no lo merezco a usted y a su amor!”

Así era con el pueblo hebreo en la tierra prometida de Canaán la cual es descrita en nuestra primera lectura de hoy del libro de Deuteronomio, capitulo 7. Ellos han sido guiados a esta tierra de forma misteriosa… (¡Una jornada que llevó 40 años!) … y ahora escuchan de su Dios, Yavé, que ellos han sido escogidos; ellos son sagrados para el Señor; ellos son amados. Los profetas Oseas y Jeremías mas tarde desarrollaran el significado de esa relación amorosa – una relación con un Dios que libremente ha escogido a su pueblo. Y, como la lectura de hoy lo indica, esta relación se desarrolló no porque el pueblo de Dios fuera el más grande, el brillante, o el mejor, sino porque Dios está enamorado de ellos.

El Jerome Biblical Commentary indica que “el tema que predomina en el libro de Deuteronomio es la búsqueda de Yavé por un pueblo entre las naciones”. Aquí ellos pensaron por 40 años que estaban en la búsqueda de Dios. Y resulta lo opuesto: Su Dios los buscó, los encontró y está enamorado de ellos. El amor busca.

Jesús, en el Evangelio de acuerdo a San Mateo, capítulo 11, revela el corazón que él tiene por su pueblo. Cuán grande es su amor. Hasta los ciudadanos de Sodoma, quienes no respondieron muy bien  a Dios en el Antiguo Testamento, habrían sido diferentes si hubieran visto lo que sus seguidores vieron. El amor genuino transforma. Las palabras y acciones de Jesús hacen brillar consistentemente ese amor del Padre en el Espíritu Santo. Aquellos a quienes Él es llamado a salvar son bendecidos: son profundamente amados por su Dios.

En la segunda lectura de hoy de la Primera Carta de Juan, la palabra “amor” es utilizada 15 veces y la palabra “permanecer” 6 veces. Cuando se habla del Sagrado Corazón de Jesús, sabemos que Jesús se ha enamorado de su pueblo, y ¡no hay persona en esta tierra que él no reclama para sí mismo! El nos llama a permanecer con Él, esto es, ser bañados en la sonrisa amorosa de Dios y así ser dados una promesa de amor eterno.

Recuerdo estar creciendo con las atractivas devociones al Sagrado Corazón de Jesús. Cuando alguien usaba la expresión “esta persona es todo corazón” – queriendo decir rebosante de compasión, generosidad y alegría – era Jesús en quien siempre pensaba.

Aprendí la oración de la Letanía del Sagrado Corazón muy pronto en la vida. Era my fácil de recordar: “Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo”.

Estamos en el tiempo de la Quincena por la Libertad, esos 14 días dedicados a la libertad religiosa y llenos de ejemplos de santos con corazones grandes y generosos… Thomas More y John Fisher. Estos grandes santos fueron personas de valor y convicción cuyo amor se volvió sacrificador.

Claro que, ellos empezaron como nosotros, de pronto conscientes de que Jesús tiene este amor por nosotros… muy enamorado … un amor crucificado y resucitado … y vemos su sonrisa y su voluntad de esparcir su preciosa sangre por nosotros. La genuina sonrisa de amor tiene la forma de cambiar a la persona en un instante.

Qué bueno es estar reunidos en la basílica nombrada por el Sagrado Corazón de Jesús. Construida en 1870 sobre el sitio de la primera Iglesia hace
aproximadamente 20 años, esta basílica forma el centro del campus de la Universidad de Notre Dame. Qué bueno es proclamar el tremendo amor salvador de Jesucristo…. De este gran campus. Qué bueno bañarse en Su amor. Qué bueno ser escogidos a ser sus seguidores… y amar a otros a través de su poder. “Jesús manso y humilde de corazón, haz nuestros corazones semejante al tuyo”.

ARZOBISPO JOSEPH E. KURTZ

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