Esperanza en EL Señor — Diáconos: Heraldos del Evangelio

Archbishop Kurtz
Archbishop Kurtz

Por Arzobispo Joseph E. Kurtz

El Secretariado del Clero, la Vida Consagrada y las Vocaciones de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos dio a conocer un estudio efectuado por el Center for Applied Research in the Apostolate: “A Portrait of the Permanent Diaconate: A Study for the U.S. Conference of Catholic Bishops 2012-2013.” Este estudio presenta resultados de una encuesta nacional a directores del diaconado de los Estados Unidos.

El estudio presenta una visión general de las características de los diáconos en los Estados Unidos y obtiene algunos datos estadísticos interesantes.  De aproximadamente 14,780 diáconos activos en los Estados Unidos, 93% son casados, y 94% tienen al menos 50 años de edad. 78% son blancos no hispanos, 15% hispanos o latinos, 3% afroamericanos, y 3% asiáticos. 6 de 10 diáconos activos tienen al menos un título universitario, y de estos, casi 3 de 10 tienen un posgrado. Alrededor del 21% de diáconos activos permanentes reciben compensación por un puesto en el ministerio, la mayoría en el ministerio parroquial. La mayoría de las diócesis solicitan formación después de la ordenación.

Al darles a conocer este estudio, la USCCB además publica, en su blog, testimonios de diáconos permanentes sirviendo en los Estados Unidos, y uno de ellos es nuestro diácono Denny Nash de la parroquia Good Shepherd en Louisville. El diácono Nash escribe conmovedoramente acerca del ministerio del diaconado como un ministerio de presencia, intimidad, al tener el privilegio de compartir las alegrías y penas de la gente a quien sirve. El diácono Nash transmite un fuerte sentido del diácono como aquel que sirve a todos en nombre de Cristo y como aquel que lleva este ministerio más allá de la parroquia en su trabajo, vida familiar y vecindario. (He incluido un enlace al estudio y al blog del diácono Nash en www.archlou.org/archbishopkurtzblog.)

Con el Concilio Vaticano II, la Iglesia fue testigo de la restauración de la orden de los diáconos a un estado permanente dentro de la Iglesia, y en esta Arquidiócesis, nuestra primera clase de diáconos permanentes fueron ordenados en 1976. Los diáconos continúan siendo ordenados en la transición hacia el sacerdocio, pero la mayoría son ordenados a ser diáconos permanentes, tal como el diácono Nash. En esta Arquidiócesis hemos sido bendecidos con una respuesta generosa a este llamado, y estaremos dando la bienvenida a otros 20 diáconos en el 2016.

Consistente con el estudio nacional, muchos de nuestros diáconos sirven en parroquias, pero además tenemos diáconos sirviendo en el ministerio de la prisión y hospitales, ministerio hacia personas que pasan hambre y las que no tienen un techo, recuperación de las drogas y el alcohol, oficinas diocesanas, administración parroquial, y muchos otros ministerios que son llevados a cabo sin hacerse notar. La mayoría de nuestros diáconos encuentran su principal fuente de empleo fuera de la Iglesia – de hecho 9 de cada 10 diáconos no reciben salario por parte del ministerio de la Iglesia. De aproximadamente 104 diáconos activos en la Arquidiócesis, 87% son casados, 8.6% son viudos, y 92% tienen al menos 50 años de edad. 94% de nuestros diáconos son blancos no hispanos, 2% son hispanos o latinos, y 4% son afroamericanos. Nos unimos a la mayoría de las diócesis en solicitar formación después de la ordenación: nuestros diáconos deben participar en 60 horas de formación sobre un período de 3 años, con un mínimo de 10 horas por año.

Así como el diacono Nash mencionó en su blog, una de las principales áreas del ministerio para diáconos que es desapercibido es el ministerio en el lugar de trabajo. Los diáconos llevan la presencia de Cristo a aquellos con quienes trabajan día a día con su actitud tranquila, positiva y abiertos a escuchar a otros. Y no puedo hablar de nuestro diaconado arquidiocesano sin reconocer el maravilloso ministerio proporcionado por las esposas de los diáconos que apoyan a sus esposos en su ministerio y que frecuentemente comparten el ministerio con sus esposos en áreas como preparación matrimonial, comunión a personas recluidas y ministerio juvenil. Verdaderamente somos bendecidos con los dones de estos hombres y mujeres.

Cuando presento a cada nuevo diácono recién ordenado con el libro de los Evangelios, hago responsable a cada uno con estas palabras: “Recibe el Evangelio de Cristo, del que desde ahora eres heraldo. Cree en lo que lees, enseña lo que crees y vive lo que enseñas”. A través de su servicio en la liturgia, su alcance a aquellos en necesidad y su testimonio en la fe, nuestros diáconos son verdaderos heraldos del Evangelio. Por favor tome el tiempo de rezar por todos los diáconos y de agradecer personalmente a aquellos diáconos que les sirven a ustedes.

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