Educadoras se dirigen al norte para aprender

Por Maryanne Meyerriecks, Catholic News Service

FORT SMITH, Arkansas (CNS) – Gracias al programa de becas del Monasterio Santa Escolástica que está a cargo de “Partners in Benedictine Education” (Socias de educación benedictina) no solamente salen beneficiadas las 34 niñas del Colegio San Benito de Esquipulas, localizado en Guatemala, Centroamérica, sino que también sirve de apoyo para la educación de las mismas maestras.

Dos administradoras del colegio San Benito visitaron  Fort Smith el pasado mes de diciembre con el propósito de aprender más acerca del sistema de educación de Estados Unidos, tanto en las escuelas públicas como en las privadas, y para adquirir ideas de cómo mejorar sus propios programas.

Mayra Romero, directora del programa del Jardín de Niños, junto con Gloria Portillo, directora del programa de becas, se reunieron con las hermanas benedictinas que auspician el programa, durante una visita que duró diez días.

El interés de las visitantes se aumentó al observar a unas maestras de la zona de Fort Smith, quienes formaron parte del personal del programa de enriquecimiento de estudiantes guatemaltecas, durante unos viajes de misión llevados a cabo durante los veranos, y se enteraron acerca de las lecciones de “Skype” a cargo de las misioneras en el orfanato franciscano en donde residen la mayoría de las estudiantes que gozan de beca.

En una semana muy ajetreada, Romero y Portillo visitaron cuatro escuelas católicas de Fort Smith, la Universidad de Arkansas, también en Fort Smith, dos centros de educación de adultos y un par de escuelas elementales públicas.

“Para muchas de las hermanas y personas que apoyan el programa, que nunca habían tenido la oportunidad de visitar Guatemala, Gloria y Mayra le pusieron ‘rostro’ al programa de becas”, dijo la hermana benedictina Rosalie Ruesewald, directora del programa. “En cada una de las escuelas católicas se reunieron con estudiantes y maestras que habían estado rezando por las alumnas que gozan de becas, además de haber contribuido con dinero,  materiales escolares y cartas de intercambio”.

Las administradoras quedaron gratamente sorprendidas.

“Nos recibieron muy amablemente en todos los lugares a donde fuimos”, dijo Portillo. “Todas somos miembros de la familia de Cristo y sentimos esa solidaridad con todas las personas que conocimos”.

Las hermanas quedaron encantadas con Portillo y Romero y se pudieron enterar un poco más acerca de sus compañeras de oración, niñas por las que rezan todos los días y con las que intercambian tarjetas y cartas.

“Compartimos los alimentos con Gloria y Mayra todas las noches y gozamos con su encuentro”, dijo la hermana benedictina Elise Forst. “Me dijeron que  a mi compañera de oraciones, de nombre Florecita, le está yendo muy bien en la escuela y que es muy buena jugadora de futbol soccer”.

En cada escuela que visitaron Portillo y Romero quedaron admiradas de lo espacioso del lugar, de las mesas, de la tecnología utilizada y de los materiales escolares que se usan. Las clases diarias del Colegio San Benito abarcan cinco horas y media, pero la escuela funciona con horarios mixtos en los que los estudiantes de escuela primaria asisten en las mañanas y los estudiantes de la escuela secundaria asisten por las tardes. Portillo trabaja en la administración de la escuela benedictina y en una escuela pública, en donde el personal, el espacio, los materiales y fondos económicos son desafortunadamente inadecuados.

“Las escuelas públicas de Esquipulas funcionan con horarios de medio día y una sola maestra es responsable de dos grupos consecutivos, cada uno con 30 alumnas”, dijo Portillo.

En la escuela de San Bonifás de Fort Smith, Portillo conoció a Debbie Bentley, quien es compañera de oración de una niña de 12 años, de nombre Fátima.

“Me encantó conocer a la persona que ayuda a cambiarle la vida a Fátima”, dijo Portillo. “Fátima tiene ahora grandes sueños para el futuro, gracias al programa. Era muy tímida, pero ahora ya comparte más de sus cosas”.

Karen Hollenbeck,  directora de la “Junior High School” (escuela preparatoria), dijo que le encantaba que a las estudiantes les interesara el programa de becas. Como maestra, también sabe apreciar que las personas del grupo de “Partners in Benedictine Education” (Socias de educación benedictina) les puedan dar a las 34 niñas de Guatemala la oportunidad de una educación de calidad.

Portillo les dio las gracias a las hermanas que apoyan el programa de becas.

“Es maravilloso ver a hermanas como la hermana Rosalie con tanta energía y entusiasmo”, dijo. “En Guatemala, uno no ve a personas de mayor edad con la energía que despliegan las hermanas aquí en el monasterio”.

Romero gozó su primera visita a los Estados Unidos y dijo: “Los Estados Unidos es una tierra de oportunidades y las oportunidades que se le dan a la gente son fantásticas”.

– – –

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *