¿Cómo se están adaptando?

 
Nuestros hijos han llamado nuestra Iglesia doméstica “La Sagrada Familia”. Estamos más atentos a los mensajes de nuestro arzobispo Joseph Kurtz, tuvimos la oportunidad de vivir la Misa donde se bendijeron los aceites, algo que no habíamos hecho antes. Nuestro párroco nos mantiene informados sin dejar de profesar nuestra fe, y es que aunque no estemos físicamente en un lugar, seguimos siendo la Iglesia católica, por ello es nuestra responsabilidad no perturbarnos, sino por el contrario, adherirnos con más fuerza.
Agradecemos a Dios y a nuestros sacerdotes por su gran esfuerzo, nos dan su mejor cara ante esta difícil situación, no nos muestran miedo, sino por el contrario, nos dan con amor el llamado de Dios a una Pascua especial. No estamos solos y un día diremos: ¡Gracias a Dios! —  Maria Oropeza
Mi vida ha cambiado mucho, pues en este tiempo que he estado en este país, no he tenido el tiempo suficiente para poder estar y compartir más en familia, y hoy debido a este virus mortal COVID-19 nos da la oportunidad de quedarnos en casa, salvando nuestras vidas y la de nuestra familia, y así poder compartir más tiempo en familia y poder hacer actividades que no habíamos podido realizar. Que Dios bendiga a todo el mundo y ponga su mano de sanación en todos los enfermos. —  William Cruz
¿Qué me da esperanza?
¡Cristo me da esperanza! Yo sé que Él nunca nos deja solos y aunque hemos estado distantes de nuestra iglesia Él siempre está con nosotros. ¡Yo espero recibir a Jesús de Nuevo en la Sagrada Eucaristía en una gran celebración con mi comunidad! —  Jackie Esparra
Quedarse en casa no ha sido tan malo. De hecho, ¡ha tenido cosas muy lindas! Lo único que ha sido verdaderamente duro, y por lo cual he llorado, es no poder recibir a Cristo en la Eucaristía. Aparte de eso, este Covid-19 me ha dado la oportunidad de mejorar mi vida. Muchas cosas que normalmente hago en mi oficina, las he hecho en la casa y ¡creo que ya logré ponerme al día en el papeleo. Este ha sido un tiempo de reflexionar sobre la necesidad de conversión y de la importancia de estar igual de atenta a mantener mi alma limpia, como estoy atenta a mantener limpias mis manos y mi cara. Que esto haya pasado durante la Cuaresma, también ha sido muy bueno para mí, porque he aprendido muchas cosas sobre mi fe, he conocido nuevos santos y con mi familia hemos creado nuevas tradiciones.
Mi esposo y yo asistimos a la santa misa en internet y rezamos el rosario todas las noches. Mis hijas también rezan a veces con nosotros. Hemos conocidos los canales católicos en YouTube y me he dado cuenta que el distanciamiento físico no significa distanciamiento emocional. Así que he aprovechado la oportunidad para ponerme en contacto con mi familia y amigos de años atrás. Igual que el resto del mundo, espero que esto pase pronto. Pero, cuando todo esto pase (y pasará) espero continuar con la lección, especialmente de no distanciarme de mi Señor Jesús, sino aprovechar las misas en línea, cuando no puedo estar en las físicas y continuar el rosario todos los días con un corazón aún más agradecido por las bendiciones que el Señor siempre nos da y que esta enfermedad nos ha permitido valorar más. —  Connie Granados
 

 

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