Por Peter Jesserer Smith, OSV News
(OSV News) — En su asamblea de primavera celebrada en Orlando, Florida, los obispos de Estados Unidos se centraron en fortalecer la misión de la Iglesia y abordar los retos, sin perder de vista el Sagrado Corazón de Jesús como clave para la transformación personal y pública.
La asamblea, celebrada del 10 al 12 de junio, estuvo animada en particular por su evento culminante: la consagración nacional de los Estados Unidos durante una Misa celebrada el 11 de junio en la Basílica del Santuario Nacional de María, Reina del Universo, en Orlando.
“Consagrarnos al Sagrado Corazón es, en última instancia, aceptar la invitación de Cristo a permanecer en su amor y permitir que ese amor moldee cada aspecto de nuestras vidas, tanto públicas como privadas”, afirmó el arzobispo William E. Lori de Baltimore, homilista de la Misa. “Es una declaración de que el futuro no pertenece únicamente a los movimientos políticos, las fuerzas económicas o los planes humanos. El futuro pertenece a Dios”.
La sesión inaugural de la reunión de los obispos estadounidenses, celebrada el 10 de junio, contó con dos discursos que reflexionaron sobre la misión evangelizadora de la Iglesia y el Sagrado Corazón.
El arzobispo Paul S. Coakley, de Oklahoma City, en su primer discurso ante los obispos como presidente de la conferencia episcopal (USCCB, por sus siglas en inglés), habló de cómo “la verdad de Cristo debe proclamarse con mayor confianza” para restaurar la esperanza que se ve amenazada por los ataques generalizados contra la dignidad humana y la polarización “dentro de nuestro país, e incluso dentro de nuestra Iglesia”.
En respuesta, hizo un llamado a predicar que “la vida es un don de Dios” cultive “las relaciones interpersonales y el diálogo entre quienes puedan estar en desacuerdo”, y a actuar según la directriz misionera de los obispos de “acercarse a los no practicantes y a los no afiliados (a la fe)”. Pero, sobre todo, el arzobispo Coakley recordó a sus hermanos obispos: “Es el amor que brota del Sagrado Corazón de Jesús el que alimenta nuestra esperanza”.
El arzobispo Gabriele G. Caccia pronunció su discurso inaugural ante los obispos como nuncio en Estados Unidos y también destacó la consagración de la Iglesia estadounidense al Sagrado Corazón de Jesús. Instó a los obispos a cumplir su misión como discípulos misioneros acogiendo a los inmigrantes en su seno, y les recordó que su ministerio está ahí para apoyarlos.
El inicio de la sesión pública incluyó también un mensaje de los obispos estadounidenses al Papa León XIV agradeciéndole por hacer brillar “la luz del Evangelio y la tradición de la Iglesia sobre las nuevas oportunidades y retos que plantea el auge” de la inteligencia artificial y las “tecnologías emergentes” a través de su nueva encíclica “Magnifica Humanitas”.
Otras ponencias de ese día también destacaron ejemplos del testimonio de la Iglesia y oportunidades para fortalecer dicho testimonio.
El biólogo matemático Santiago Schnell, rector de la Universidad de Dartmouth, se dirigió a los obispos sobre “Ex Corde Ecclesiae”, la constitución apostólica de San Juan Pablo II de 1990 sobre las universidades católicas, y los invitó a explorar cómo pueden reavivar la imaginación católica en la vida académica y formar líderes que puedan convertirse en “voces para la Iglesia Católica”.
Los obispos escucharon un informe sobre la Jornada Mundial de la Juventud 2027, que tendrá lugar del 3 al 8 de agosto del próximo año en Seúl, y para la que se espera que entre 10.000 y 15.000 peregrinos viajen a Corea del Sur desde Estados Unidos. El obispo auxiliar de Seúl, Paul Kyung Sang Lee, coordinador general de la JMJ 2027, compartió con los obispos que la Iglesia católica en Corea comenzó con los laicos, se fortaleció con la sangre de más de 10.000 mártires y sirvió de santuario para la democracia y los derechos humanos.
Los obispos también dieron su consentimiento unánime el 10 de junio para apoyar el avance de dos causas de canonización estadounidenses: la del sacerdote misionero pionero de Duluth, Minnesota, monseñor Joseph Buh, y la del empresario convertido en evangelista del norte del estado de Nueva York, John Rick Miller.
El obispo de Duluth, Daniel J. Felton, habló de cómo Mons. Buh es un modelo de cómo “el discipulado misionero exige valor, sacrificio, perseverancia y total disponibilidad a la voluntad de Dios”. El arzobispo de Miami, Thomas G. Wenski, se refirió a Miller –quien trabajó para reevangelizar los países latinoamericanos y consagrarlos al Sagrado Corazón– diciendo que “vivió la llamada bautismal a la santidad de manera ejemplar”.
En la segunda jornada de sesiones públicas, los obispos católicos de Estados Unidos aprobaron por unanimidad casi total partes de dos textos: una nueva edición del Leccionario para la Misa, que recoge las lecturas de las Escrituras y el salmo para la liturgia de cada día; y el Suplemento del Misal Romano-Liturgia de las Horas de 2025.
Los obispos también acordaron finalmente seguir adelante y aprobar las actualizaciones de su histórico documento sobre políticas de protección de menores. La revisión compromete a la Iglesia a “actuar partiendo de la presunción de la sinceridad de quienes presentan una denuncia de abuso sexual” por parte del clero, al tiempo que mantiene “una correspondiente presunción de inocencia por parte del acusado hasta que se pruebe su culpabilidad”.
Los obispos votaron en el pleno a favor de añadir una revisión adicional que los comprometerá a formar al futuro clero en la atención pastoral “sensible al trauma” o “informada por el trauma” (o “trauma-informed”).
Sara Larson, directora ejecutiva de Awake, una comunidad de sobrevivientes de abusos, defensores católicos y otros aliados, emitió un comunicado tras la votación en el que elogiaba el “importante progreso” que la Iglesia Católica en EE.UU. ha logrado en dos décadas en la protección de los niños, pero subrayó que era importante que los obispos extendieran esa protección a los adultos que “siguen sufriendo abusos devastadores en situaciones de vulnerabilidad como la confesión, la dirección espiritual, el apoyo pastoral, la vida religiosa y el empleo”.
“Awake anima a los líderes de la Iglesia en todo Estados Unidos a seguir avanzando sobre la base de los progresos ya realizados, ampliando las medidas de protección a los adultos, aplicando prácticas informadas sobre el trauma e involucrando a los sobrevivientes como socios valiosos en la labor continua de reforma y sanación de la Iglesia”, afirmó.
Aunque el alcance de la revisión de la carta no abordaba el tema de los adultos vulnerables y se mantuvo dentro de su mandato de centrarse exclusivamente en la protección de menores, el diácono Bernie Nojadera, director ejecutivo de la Secretaría de Protección de Niños y Jóvenes de la USCCB, declaró a OSV News en una entrevista que prevén posibles avances relacionados en este ámbito por parte de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores del Vaticano.
“La Iglesia Católica en Estados Unidos está preparada para actuar cuando esos documentos sean publicados”, afirmó.
Sin embargo, la revisión del estatuto suscitó un animado debate, no tanto en torno a los cambios propuestos, sino más bien sobre el proceso de consulta. Tras la presentación del 10 de junio, el arzobispo W. Shawn McKnight, de Kansas City, Kansas, preguntó si sería posible suspender la votación sobre las revisiones a la espera de una mayor consulta entre los consejos presbiterales y las juntas diocesanas de revisión. Citó varios factores y también argumentó que una mayor consulta se ajustaba más al estilo sinodal de consulta previsto para la Iglesia.
El obispo Barry C. Knestout, de Richmond, Virginia, presidente del Comité para la Protección de Niños y Jóvenes de la USCCB, reconoció que el estatuto “no es un documento perfecto”, pero señaló que la consulta sobre la revisión “se ha estado llevando a cabo durante unos cinco años”, con “aportaciones recibidas en múltiples ocasiones de los obispos”.
El 11 de junio, antes de la votación, el arzobispo McKnight reiteró su petición de aplazar la votación, y el obispo Earl K. Fernandes, de Columbus, Ohio, secundó la moción. Sin embargo, tras la votación, la moción fue rechazada y una mayoría de dos tercios votó a favor de aprobar el texto revisado.
El obispo auxiliar Juan Miguel Betancourt, de Hartford, Connecticut, intervino a continuación en nombre de un grupo de trabajo de la USCCB sobre la implementación en curso de la sinodalidad en la vida de la Iglesia. El 11 de junio informó a los obispos sobre las recientes consultas entre ellos, pero también los invitó a escuchar directamente al propio Papa León.
El obispo proyectó un video del Papa abordando algunas de las preocupaciones de Estados Unidos sobre la sinodalidad en una reunión del Jubileo 2025, donde el Papa León destacó la importancia de una formación paciente y adecuada “a todos los niveles” sobre lo que significa ser una “Iglesia sinodal”. Pero el Papa León también afirmó que la Iglesia en Estados Unidos ya cuenta con muchas estructuras existentes que “tienen un gran potencial para ser sinodales” y les animó “a encontrar formas de seguir transformándolas en experiencias más inclusivas” para los laicos, el clero y los religiosos y religiosas, a fin de que todos puedan sentir “un sentido corresponsable de pertenencia, de liderazgo y de responsabilidad en la vida de la Iglesia”.
Los obispos también asistieron a una presentación sobre Catholic Prison Ministry Coalition (la coalición católica para la pastoral penitenciaria, en la que el obispo William A. Wack, de la Diócesis de Pensacola-Tallahassee, Florida, ofreció su testimonio personal sobre el servicio en la pastoral penitenciaria y cómo la carta de un preso le convenció para “acudir con regularidad”.
“Les invito a que también vayan a visitarlos. ¿Saben lo importante que es para los reclusos recibir la visita de un sacerdote, un diácono, un religioso, pero especialmente de un obispo?”, dijo. “Como me escribió aquel recluso, el obispo es su pastor. Ellos forman parte de su rebaño”.
El obispo Oscar Cantú, de San José, California, presidente del Subcomité de Asuntos Hispanos de la USCCB, se dirigió a sus hermanos obispos el 11 de junio para hablar de los preparativos del 500.º aniversario de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe a San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, que tendrá lugar dentro de cinco años, y de la participación de las diócesis de Estados Unidos en la Novena Intercontinental de Guadalupe.
Antes de que los obispos partieran para consagrar a los Estados Unidos al Sagrado Corazón, escucharon reflexiones sobre el Sagrado Corazón de Jesús de tres de sus hermanos obispos.
El último día de la conferencia, el 12 de junio, se dedicó a una sesión ejecutiva, tras los dos días de sesiones públicas (y transmitidas en vivo por el canal de YouTube de los obispos) de la asamblea de primavera. Posteriormente, los obispos restantes regresaron a sus respectivas diócesis para llevar a cabo la consagración al Sagrado Corazón de Jesús desde sus propias catedrales.
