Esperanza en El Señor — Oren y ayunen el 5 de octubre

Archbishop Joseph E. Kurtz

El arzobispo Kurtz escribe acerca de la oración y el ayuno el 5 de octubre en reparación por los pecados de abuso sexual en la Iglesia y la falta de tomar acción por parte de los obispos.

Únanse a mí el viernes, 5 de octubre. Haré ese día un día de ayuno y oración, concluyendo con un servicio de oración a las 6:00pm, abierto al público en la Iglesia Holy Family. Jesús nos recuerda en el Evangelio de San Marcos capítulo 9, versículo 29 que solo a través de la oración y el ayuno acciones de gran maldad del maligno pueden ser desterradas. Hablando después de expulsar al demonio de una persona poseída, Él dio instrucciones a sus discípulos – ayunen y oren.

Sin duda, los eventos que han salido a la luz requieren estos pasos a medida que erradicamos el mal de la Iglesia, la cual es el Cuerpo de Cristo vivo en nuestro entorno. Los crímenes y delitos revelados en el Informe del Gran Jurado de Pensilvania y el terrible patrón de violación a la castidad y abuso de poder del arzobispo McCarrick junto con la falta de respuesta de autoridades eclesiales, llaman por una investigación y acción decisiva. Mientras que muchos de los abusos hayan ocurrido hace décadas atrás, lo que es claro del informe es que el trauma y las cicatrices de las víctimas/sobrevivientes son reales hasta el presente. He recibido cartas de quienes fueron abusados hace muchos años por un sacerdote o representante de la Iglesia. Sus heridas son profundas, y los recientes informes nuevos han abierto esas heridas de nuevo. Su dolor debe conmover nuestros corazones a la solidaridad y al arrepentimiento. Ningún niño debería ser sujeto de abuso, particularmente por alguien cuya tarea es alimentar la fe del niño.

Pido por sus oraciones por mi como su Arzobispo para actuar con sabiduría, valor y humildad. Oren para que juntos tomemos los pasos necesarios contra esta presencia del maligno en nuestro entorno. Los pasos que se han tomado en la Arquidiócesis de Louisville desde el desarrollo del “Estatuto para la Protección de Niños y Jóvenes” ahora son tan esenciales como siempre. La reciente auditoría reportada en el periódico “The Record” nos da a cada uno, comenzando conmigo, el imperativo de continuar a llegar a aquellos que son víctimas/sobrevivientes y de continuar nuestra vigilancia acerca de los mecanismos de seguridad que hemos establecido para la protección de todos.

A nivel nacional, las acciones deben incluir una revisión independiente de los eventos que rodean al arzobispo McCarrick, caminos claros para informar la mala conducta o abuso por parte de los obispos y defensa y garantías por mejores procedimientos para resolver quejas contra los obispos.

Las acciones locales incluyen un vigor renovado en profundizar el ambiente seguro que hemos comenzado a construir sobre estos quince años. También estamos preparando un reporte para la gente católica resumiendo lo que ha tenido lugar en la Arquidiócesis y cómo hemos respondido. Estén al pendiente de esto a ser publicado en el mes de octubre. De mi parte, continuaré buscando la gracia de Cristo para actuar con integridad, guiado por las políticas arquidiocesanas establecidas y trabajando cercanamente con el Consejo Arquidiocesano de Revisión de Abuso Sexual, conformado primordialmente por expertos laicos. Basándonos en nuestra sólida tradición de ministerio laico eclesial y de liderazgo, continuaré asegurando el crecimiento de contribuciones laicas a nuestras estructuras locales de participación, consulta, supervisión y administración. Además, buscaré fomentar en mi propia vida y entre nuestros sacerdotes fidelidad a Cristo en virtud y servicio – no el privilegio clerical, sino las promesas sagradas hechas en nuestras ordenaciones.

En mi última columna, hablé del diálogo que tuve en juntas previamente programadas con sacerdotes, líderes y fieles laicos. Escuché su dolor, coraje y confusión y busqué su consejo y sabiduría. También compartí con ellos como esta experiencia ha traído tristeza y confusión a mi corazón junto con la convicción de que juntos pasaremos a un día mejor.

Una dirección clara que escuché fue el de voltear humildemente a Jesucristo y pedir perdón por cualquier daño hecho en manos de aquellos en puestos de confianza dentro de la Iglesia, fueran obispos, sacerdotes, diáconos, mujeres y hombres religiosos o líderes laicos. El 5 de octubre proporcionará un día concreto y público para este propósito, y yo los invito a unirse a mí en sus hogares, sus parroquias o en la Iglesia de Holy Family. Ningún paso correctivo que tome la Iglesia universal, la Iglesia de los Estados Unidos o dentro de la Arquidiócesis de Louisville dará una última solución a esta maldad a menos que se tomen con la humildad, sabiduría y el coraje que solo Jesucristo puede dar.

Oren conmigo para que las acciones concretas mencionadas anteriormente sean fortalecidas por nuestra oración y ayuno juntos – hechas realidad el viernes, 5 de octubre.

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