Esperanza en El Señor — Oraciones de anhelo en Adviento

Archbishop Joseph E. Kurtz

Mi ritual de la mañana siempre es el mismo durante estos días del Catholic Services Appeal. Tomando unas pocas docenas de tarjetas de oración escritas a mano en mi capilla, las rezo una a la vez deteniéndome en la intención y rezando por quien la escribió y sus seres queridos.

Todo empezó hace tres años con la idea de incluir una simple tarjeta en mi carta anual en donde pido a los feligreses de la Arquidiócesis a ser generosos una vez más en apoyo de todos los ministerios de la Arquidiócesis. Mi carta les recuerda a que la Arquidiócesis es realmente 110 parroquias que se extiende desde el Rio Ohio hasta la frontera de Tennessee ayudándose mutuamente. Cada año la generosidad ha crecido y buscamos ser buenos administradores ayudando a otros a través de Catholic Charities, la formación de sacerdotes y diáconos, asistencia a ministros litúrgicos y catequéticos en cada parroquia y muchos otros ministerios.

Hace tres anos hice una añadidura. Con la intención de celebrar la alegría de cada feligrés participante, fue incluida una simple tarjeta que leía: “Por favor indique sus intenciones de oración y otras peticiones para ser colocadas en la capilla del Arzobispo. Ya sea que sus necesidades sean espirituales o temporales, siéntase libre de enumerarlas aquí”. El año pasado más de 3,500 feligreses respondieron con una tarjeta llena y cada mañana mi corazón se conmovió.

A un ritmo de 40 tarjetas por día por aproximadamente tres meses, rezo por aquellos que han fallecido, por los adictos y por aquellos que han dejado la Iglesia. Rezo por aquellos preparándose para una cirugía seria y aquellos recuperándose. Rezo por aquellos que le escriben a Dios en inglés y pocos en español. Ocasionalmente hay oraciones de alabanza y alegría por favores otorgados o solo por ¡cuán bueno es Dios! Principalmente rezo por aquellos que anhelan por la presencia de Dios para estar con ellos, por una conversión, una recuperación de las drogas y un llamado ocasional a una chispa para que el escritor quiera más a su cónyuge o a sus hijos. Rezo mucho por la paz del mundo y el término de la violencia en nuestro mundo, nuestra ciudad y hogares. Rezo por los temerosos por ser inmigrantes y por aquellos que no les ajusta para el fin del mes.

Los anhelos llegan de diferentes formas. Al comienzo de su famosas “Confesiones” San Agustín rezó por su espíritu inquieto. Este clásico literario y espiritual es realmente una carta escrita a Dios desde el corazón de un pecador buscando ser santo a través de la gracia de Dios. “Mi corazón está inquieto”, dijo Agustín “hasta que descanse en Ti”.

El Adviento es corto este año. Con la Navidad en lunes, la cuarta semana es solo un día. Sin embargo, es solo tiempo suficiente para mí para acompañar a nuestra Santísima Virgen María cuyo corazón es el epítome de alguien que anhela. Su corazón estaba lleno de muchas emociones y peticiones. Los primeros dos capítulos del Evangelio según San Lucas serán un buen compañero. María teme el mensaje del ángel Gabriel y aun así confió en él. Ella lleva a Jesús en su vientre y aun así camina para compartir la alegría con su prima Isabel. Ella atesora los misterios del nacimiento de Jesús en su corazón y luego escucha las palabras de Simeón de que una espada atravesará su corazón, prediciendo su sufrimiento. Es con María, nuestra Madre, que me sentaré todas las mañanas para unir las oraciones de los corazones de los feligreses, esos escritos sentimentales de inquietud, sufrimiento y alegría. Este Adviento ella sabrá como acompañarme en oración. Ella también puede acompañarlos y guiarlos en una temporada de Adviento de oración profunda y reflexiva. Tomen los primeros dos capítulos del Evangelio de Jesucristo según San Lucas y reflexionen lentamente.

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