Esperanza en El Señor — Difundiendo el mensaje: comunicando sobre el escándalo del abuso

Archbishop Joseph E. Kurtz

El reporte del Gran Jurado de Pensilvania sobre abuso sexual en la Iglesia y las revelaciones de los horríficos hechos del arzobispo McCarrick han llenado las noticias desde el verano. Tanto para abordar estas noticias nacionales asi como para responder a preguntas locales, yo he buscado comunicarme con ustedes los fieles. El mensaje de muchos de ustedes fue claro: “¡Comunique! Déjenos saber que pasó en el pasado, qué pasos se han tomado recientemente y cuál es la situación actual”.

Muchos han olvidado los detalles sobre los abusos pasados de menores por el clero que salieron a la luz en la Arquidiócesis de Louisville a través de demandas en el 2002-2003. Los pasos que se han tomado en los últimos 15 años también han sido olvidados. Muchos perciben que estos delitos están sucediendo en el presente y están entendiblemente horrorizados.   

Pero no se confundan. Los incidentes de abuso a un menor por un sacerdote ciertamente traen enojo, confusión y dolor. No hay lugar en la Iglesia, el cuerpo de Cristo para tales actos horrendos.

Así que ¿cómo me comuniqué? Un informe completo fue publicado en la edición del 18 de octubre del periódico The Record. Este reporte incluyó una declaración de profunda tristeza de mi parte por estos pecados del pasado así como el testimonio de aquellos con quien he trabajado para tomar pasos concretos de llegar a las víctimas sobrevivientes, de abordar incidentes creíbles de abuso sexual con firmeza y rapidez, reportar a la policía y a las autoridades públicas y de crear un ambiente seguro en nuestras parroquias, escuelas y en todos los ministerios. Debo felicitar a tantos, incluyendo a nuestros oficiales públicos que nos han ayudado en estos pasos urgentes y necesarios. 

Mientras continuaba reuniéndome con los presidentes de los consejos parroquiales, nuestra junta directiva de la Fundacion de Educación Católica, la junta directiva de Finanzas y Desarrollo así como grupos pequeños de sacerdotes, yo encontré que el reporte de 4 páginas era muy difícil de digerir en una sola vez. Por ello, hace tres semanas comencé una nueva manera de comunicar, por medio de mis “Archbishop Leadership Briefings” Estos informes de una página están siendo enviados por correo a todos los sacerdotes, diáconos y miembros de juntas directivas y a otros líderes laicos. Los informes también son posteados en el sitio web de la Arquidiócesis.

Por medio de estos informes, el lector ha podido accesar a los tres videos de 9 minutos sobre el escándalo del abuso, incluyendo una entrevista con Martine Siegel quien es normalmente la primer persona en hablar con una víctima sobreviviente de abuso que pide ayuda a la Iglesia. Otra es una entrevista con el juez John Laun quien ha encabezado la Junta Directiva Arquidiocesana de revisión sexual por los últimos 15 años. Esta junta de revisión, compuesta en su mayoría por personas laicas expertas en sus campos, garantiza que se sigan las políticas en relación al abuso sexual dentro de la Iglesia, que haya autoridades públicas involucradas y acciones apropiadas llevadas a cabo por mí. Espero que vayan a www.archlou.org/conversations para ver cada entrevista en video.

Uno de los recientes informes compartió la declaración del cardenal DiNardo, presidente de la Conferencia de Obispos de los Estados Unidos, dada al término de la reunión en Baltimore hace dos semanas. Permítanme citar brevemente su resumen:

“Cuando las noticias del verano se dieron a conocer, nos comprometimos a tres metas: hacer lo que pudiéramos para llegar al fondo de la situación del arzobispo McCarrick; facilitar la notificación del reporte de abusos y mala conducta por parte de los obispos; y, desarrollar un medio de hacernos responsables que fuera genuinamente independiente, debidamente autorizado, y que tuviera involucramiento laical…. Ahora, estamos en el camino de cumplir estas metas. Esa es la dirección que ustedes y los sobrevivientes de abuso por todo el país me han dado para la reunión en febrero en Roma. Dejamos este lugar comprometidos de tomar las acciones más fuertes posibles en el momento más temprano posible. Lo haremos en comunión con la Iglesia universal. Avanzando hacia adelante en concreto con la Iglesia alrededor del mundo fortalecerá a la Iglesia en los Estados Unidos y fortalecerá a la Iglesia global.

Hay más trabajo que se está realizando, incluyendo a un tercero para revisar los archivos de los sacerdotes, políticas y protocolos en referencia al abuso sexual. Estos pasos continuarán para asegurar que los fieles puedan tener confianza en que pasos decisivos han sido tomados y que continuarán siendo tomados para erradicar el pecado y el crimen del abuso sexual entre el clero y construir un ambiente seguro. Continuaré comunicándome con ustedes sobre estas medidas.

Open Wide Our Hearts: The Enduring Call to Love – Una Carta Pastoral sobre el Racismo

Fácilmente pasado por alto fue otro paso importante de los Obispos de los Estados Unidos – la aprobación de una carta pastoral sobre el racismo.

El título lo dice todo. Es oportuno y abarca tanto el racismo sutil como el racismo no sutil en cada persona así como el racismo institucional. Examinando la experiencia de afroamericanos, latinos y nativos americanos católicos, la carta pastoral da una enseñanza sólida y una dirección pastoral clara. Ustedes escucharán más acerca de ello pero se encuentra aqui en http://www.usccb.org/
issues-and-action/human-life-and-dignity/racism/index.cfm para leer el documento.

Afirmación y Compromiso al Llamado de la Declaración Pastoral de 1978 sobre Personas con Discapacidades

Para celebrar el 40 aniversario de la Carta Pastoral de los Obispos de los Estados Unidos sobre Discapacidades, tuve el privilegio de presentar a los obispos una declaración generosamente preparada por la junta directiva de la National Catholic Partnership on Disability para afirmar y recomprometernos con la plena integración de las personas con discapacidades en la vida de la Iglesia. Enfatizando en el llamado bautismal común y los dones que las personas con discapacidades traen a la vida de la Iglesia, ésta declaración celebra el progreso de estos 40 años y llama a un crecimiento contínuo. Mi experiencia profunda y personal con mi querido hermano George, que nació con Síndrome de Down ha hecho este ministerio pastoral una alta prioridad en mi vida. 

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