Esperanza en El Señor — Dar gracias y actos de caridad son para siempre – las anotaciones del futbol americano son momentáneas

Archbishop Joseph E. Kurtz

Archbishop Joseph E. Kurtz

Manejando a casa de la Universidad de Kentucky después de la derrota de los Wildcat en los últimos segundos del juego con Ole Miss nos hizo sentir a Jack Guthiere y a mí un poco abatidos.  Imagino que una victoria de último momento traería un efecto vigorizante opuesto. Las competencias deportivas y las emociones relacionadas ¡afectan a todo el cuerpo! La gran noticia para mi, sin embargo, fue que estas emociones desaparecieron a la mañana siguiente cuando me preparaba para una doble visita a la parroquia Saint Martin de Porres ese domingo: primero para celebrar al santo patrono en la fecha cercana al 3 de noviembre, fecha reservada cada año y después en la tarde regresar para un servicio de oración realzando el mes de noviembre como Mes de Historia de Afroamericanos Católicos.

Lo que me impactó es la manera en como nuestros cuerpos reaccionan o responden de manera muy diferente a la caridad y gratitud que a una victoria o derrota efímera en el campo de juego. Por ello, mi percepción: cuando las victorias momentáneas en el campo de futbol van y vienen en nuestra memoria, los trabajos de caridad se quedan con nosotros de una manera satisfactoria mucho después del evento. Por supuesto, a menudo (pero no siempre) se quedan con la persona ayudada – testigo de las diez personas que se curaron de lepra con solo una que regresa para dar gracias en esa memorable parábola de Jesús que a menudo recordamos cada Día de Acción de Gracias. Pero además permanecen en los corazones de aquellos que son caritativos o que escuchan sobre estos actos. 

Se dice que San Ignacio de Loyola, fundador de los Jesuitas o Compañeros de Jesús, tuvo una experiencia de conversión mientras se curaba de una herida de guerra. El leía novelas de hazañas (el futbol de su época) y encontraba que las emociones de esta actividad eran de corta duración. Después tomó una copia de “La Imitación de Cristo” por Thomas Kempis y descubrió que las humildes experiencias de fe, esperanza y caridad no únicamente satisfacían por el momento sino que además proporcionaban gran inspiración al recordarlas al día siguiente.

Las dos figures de quienes reflexioné cuando visité la parroquia Saint Martin de Porres ese domingo muestran esas cualidades duraderas de caridad y gratitud. San Martin de Porres, nacido en Perú en el año de 1579 de un noble español y una madre indígena ex esclava, llegó a ser conocido simplemente como “el caritativo”, un nombre que vino con un patrón de actos diarios ayudando a personas indigentes. Él era un dominico laico y un enfermo/farmacéutico capacitado que dio un nombre bueno a la caridad.

Para la plática de la tarde, me enfoqué en Daniel Rudd, un católico afroamericano nacido en Bardstown en 1854 quien se convirtió en un elocuente periodista elocuente, orador y editor. Él fue la persona con el cual el primer Congreso de Black Catholic en 1889 nunca hubiera sucedido. Él también habló audazmente y con amor y caridad. Fue fácil para mí pensar en San Martin de Porres y Daniel Rudd el mismo día – ambos adoptando valores duraderos que hablan de la caridad y de dar gracias. (Revisen un libro bueno y sencillo de leer publicado recientemente por Liturgical Press titulado “Daniel Rudd: Calling a Church to Justice” por Gary B. Age).

Cada mes es un buen mes para contemplar esas virtudes duraderas de la caridad y la gratitud. Ningún mes es mejor que noviembre en donde comenzamos a dar gracias a Dios por los santos en el Día de Todos los Santos y luego concluir con el día festivo de Acción de Gracias. Sí, ¡es el tiempo del futbol y el pavo! A menudo estas son ocasiones para la familia y los amigos se reúnan en paz y harmonía. Pero las realidades verdaderamente duraderas son aquellos actos de caridad de personas como San Martin de Porres y Daniel Rudd. 

Cuando ustedes piensan en otros y comparten, ustedes son parte de esa noble tradición con sentimiento duradero: dar a otros. Y, al dar gracias este mes, quisiera agradecerles por sus regalos a Catholic Services Appeal, por la cual extienden caridad a la familia, a amigos y a desconocidos por igual. Que los recuerdos de su caridad y agradecimiento vivan por mucho tiempo en su memoria.

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