Esperanza en El Señor — Reciban cenizas con humildad

Archbishop Joseph E. Kurtz

Archbishop Joseph E. Kurtz

¡Una pequeña mancha de ceniza en la frente tiene gran atracción en nuestra época! Casi magnéticamente las personas vienen a la Iglesia el día de Miércoles de Ceniza. Compitiendo con el Día de Acción de Gracias en noviembre como un día de fiesta escrito en nuestro DNA, este simple ritual nos llama desde las oficinas, escuelas y hogares. De alguna manera el signo de la cruz en nuestras frentes toca el alma y penetra nuestro corazón, dando algo que conecta con las vidas reales de las personas. Cada año, observo cómo la gente se reúne en la Catedral para el Miércoles de Ceniza. Vienen cortésmente y con reverencia. No empujan porque obtienen algo gratis – serenamente esperan por ese signo.

¿Por qué la atracción? Puede que tenga que ver con querer una vida simple. Con almas tan ocupadas en estos días, todos queremos detenernos y hacer un balance. El Miércoles de Ceniza tiene la atracción. Me pregunto qué sucede cuando las personas se van con su signo… antes o mientras se lo quitan antes de irse a dormir. Quizás recuerden las palabras de la Sagrada Escritura—esa llamada del profeta Joel de regresar al Señor con todo su corazón. Estas palabras son repetidas por Jesús tomando los mismos temas de antaño—hablando a sus corazones acerca de la conversión interior—oración, ayuno de tanta comida, y generosidad para con otras personas por medio de la limosna. 

Mi mamá siempre nos recordaba que el ir por cenizas no debería ser una insignia de nuestra santidad sino una manera de admitir nuestra debilidad y nuestra necesidad por la gracia de Dios en nuestras vidas. Al término de la Misa del Miércoles de Ceniza, me recuerdo a mí mismo y a los presentes sobre este consejo de mi mamá.

Y con este simple ritual, la Cuaresma comienza.

Esta reflexión en la parte superior apareció en “Give Us This Day” para el mes de febrero de 2016 y es reimpresa con permiso.

Los tres pilares
de la Cuaresma

El tercer segmento del mes de marzo de “Conversations with Archbishop Kurtz” incluye una entrevista mía realizada por el Dr. Brian Reynolds. Espero que la vean cuando comience la Cuaresma; vean www.archlou.org/conversations. Cada Cuaresma volvemos al triple consejo dado por Jesús mismo sobre la oración, el ayuno y la limosna. Me gusta el resumen de estos tres puntos en el sitio web de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos: “Alentar, Renunciar, Retomar” Esto es lo que el sitio web indica brevemente: 

“Durante la Cuaresma, tomen la inspiración de las palabras de San Pablo (2 Cor 8:9), y completen su invitación a vivir una vida de pobreza evangélica. Acojan el llamado del Señor de ser los pobres bendecidos al ‘renunciar’ a cosas materiales, incluyendo la comida, superficialidades a sus necesidades básicas; ‘tomando’ hábitos caritativos dirigidos a ayudar y a cuidar de otras personas; y ‘alentar’ a aquellas personas en necesidad por medio de la limosna, la oración por ellos y participando en prácticas devocionales. Fortifiquen su jornada de Cuaresma con las palabras de los padres de la Iglesia y el papa Francisco que aparecen en este calendario y contemplen las sugerencias para la oración, el ayuno y la limosna”.   

Que esta temporada de Cuaresma sea rica y espiritualmente gratificante en donde profundicen cada día al acercarnos a la semana más sagrada del año de la Iglesia y comenzar el Misterio Pascual de Jesucristo.

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